Sin duda, hasta que explotaron -mediáticamente hablando- los incendios en Corrientes (que, en realidad, comenzaron ya en diciembre), el eje público de las cuestiones pasaba por las protestas enardecidas de los piqueteros, y la presión de los movimientos sociales para conseguir más planes (que ya se dijo que no va a haber), que mantuvieron el centro de la Ciudad de Buenos Aires prácticamente bloqueado toda la semana; y también por el escandalete del traspaso, en un primer momento “de facto” y amenazando llegar también a la Corte, y ahora con mesa de diálogo, del servicio de colectivos (o sea, los subsidios al transporte), a la Ciudad. Todo esto con días más agradables, y un renovado auge turístico que volvió a colmar los principales lugares de la Ciudad, todo lo cual dio lugar a muchas reuniones formales e informales, que dieron origen a muchos rumores, comentarios y datos “duros”.

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