Convite exclusivo la semana pasada en la residencia del nuevo embajador de Japón en Argentina, Takahiro Nakamae, llegado hace un mes a reemplazar a Noriteru Fukushima, quien volvió a Japón como embajador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Tokio 2020. Clima distendido, pero con algunas definiciones políticas implícitas.
Diplomática cautela japonesa frente a octubre
Un evento de Google sirvió de excusa para una cena en la residencia del flamante embajador japonés, Takahiro Nakamae. Gastronomía de autor y algunas pistas de la diplomacia frente a las perspectivas de las relaciones bilaterales tras las elecciones.
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La excusa fue la presentación de la plataforma de Google Arts & Culture, una suerte de enciclopedia online que incorporó contenidos relacionados a la cultura japonesa y su gastronomía. Para estar a tono, hubo cena a cargo del chef japonés Akira Takeuchi con periodistas e influencers, estos últimos el nuevo poder que tracciona miradas desde Instagram y afines.
El embajador abrió con un brindis de sake espumante, una nueva moda que escala en prestigio, explicó. Entre el espumante y el sake tradicional desfilaron platos de excelencia nipona: una entrada fría con cerdo braseado; oden, un guiso muy popular y callejero difícil de encontrar fuera del archipiélago; el clásico sushi visualmente zen; una colita de cuadril en salsa de miso; y de postre, helado de matcha y sésamo negro, éste último de color grisáceo y sabor poderoso.
Se sucedieron anécdotas relacionadas a las redes sociales, el impacto del público focalizado, la fama y la búsqueda del anonimato, y los viajes a Japón de algunos de los comensales. El embajador recordó su paso por la ciudad dos décadas atrás, cuando trabajó en el país como consejero de la embajada, y dijo que ahora encontró a Buenos Aires aún más linda, su preferida entre los destinos diplomáticos de su carrera.
Nakamae viene de cumplir sus últimas funciones como el director general de Asuntos de Latinoamérica y el Caribe del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, conoce la región. Alguien trazó un paralelismo en la situación económica previa al 2001 y la actual y quedó patente el desafío de su gestión. Su predecesor Fukushima pudo contar entre los logros de su gestión el aniversario de 120 años de relaciones diplomáticas entre Argentina y Japón, marcada por 4 encuentros bilaterales entre Mauricio Macri y el primer ministro Shinzo Abe.
Además, se abrieron mercados, por ejemplo el de la carne, con el comercio bilateral en uno de los mejores momentos históricos, a la par del diplomático, aceitado por dos años de encuentros bilaterales con motivo del G-20. Nakamae repasó esos logros y dio entender que va a ser difícil igualar una situación así. Recordó también la posición de Abe, quien ungió a Macri como socio estratégico, y reconoció que la relación con el Gobierno anterior había sido difícil. Esquivo y prudente frente al panorama electoral se afirmó en una posición de “wait and see” frente al resultado de octubre.






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