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Agrega datos como que las líneas aéreas de capital español Iberia y Aerolíneas Argentinas tuvieron inspecciones «más perseverantes» que Southern Winds y dice que no puede ser casual. Añade un dato desconocido hasta ahora: que además de la azafata de SW detenida por contrabandear droga, un comisario de a bordo de la misma compañía fue encontrado en Aeroparque con 3 kilos de cocaína en un vuelo procedente de Córdoba, provincia de la cual vienen la mayor cantidad de involucrados en el escándalo actual. Dice que Jaime, además de su fuerte intervención en este hecho, fue el autor del «embeleso» con China. Informate más
Nadie cree hoy esto sino que la decapitación fue una cuestión ideológica, aconsejada incluso por el propio Verbitsky, tendiente además a darle fuerza al gobierno en zona donde habría menos resistencia. Insiste en la «subordinación castrense» a las autoridades constitucionales al reclamar a la Fuerza Aérea no haber informado al ministro de Defensa, que al parecer era el único en el gobierno que no sabía lo que sucedía en Ezeiza. Se gana el calificativo de «bueno» la columna por incluir el nombre del secretario de Transporte, Ricardo Jaime. Dice que éste y el secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, «han caído ya bajo la lupa de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas», pero no es creíble cuando afirma que Ezeiza muestra desaparición del Estado y sus funciones de control. Para nada menciona el papel que ahora se le atribuye a Jaime. Hace un ataque desesperado contra empresarios y contra el juez Liporace, en este caso porque «no compra» su versión de toda la culpa a la Fuerza Aérea.
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