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25 de mayo 2007 - 00:00

¿Cristina candidata? Va a estar bueno (Kirchner)

Néstor Kirchner avanzó ayer en otra casilla al blanquear en público una idea que repiten sus entornistas desde hace más de un año: que Cristina Fernández, su esposa, podría ser candidata a presidenta. El, avanzó, podría dedicarse a la construcción de una fuerza política que supere históricamente al Partido Justicialista, inspirada en el primer ensayo transversal que conoció la Argentina de la transición, el Tercer Movimiento Histórico que imaginó hace más de 20 años Raúl Alfonsín. El Presidente suele bromear con el refrán que dice «Hay que pegarle al chancho para que aparezca el dueño». Con la serie de reportajes que da a tantos medios cuando cumple 4 años en la Casa de Gobierno, confirma que no sólo aparece el dueño, sino que además habla. El miércoles, siempre al atardecer, recibió a Magdalena Ruiz Guiñazú, animadora de un programa por radio «Continental» junto a su esposa y al jefe de Gabinete Alberto Fernández. Grabaron en esa oportunidad un reportaje que se emitió ayer, muy superior al ensayo de periodismo «Platero y yo» (Kirchner es blando, peludo y suave, le faltaría decir) que había hecho horas antes Andrés Kusnetzoff. Ruiz Guiñazú es periodista y estuvo punzante en algunas repreguntas, aunque eludió del interrogatorio cuestiones de actualidad. Preguntarle al Presidente sobre la candidatura de Cristina Fernández, los exabruptos de Guillermo Moreno o el destino de los fondos de Santa Cruz es referirse a asuntos de varios meses atrás. Además de aceptar que fuera un reportaje grabado, sin la adrenalina del «vivo y en directo», Ruiz Guiñazú no menciona a Julio De Vido, por ejemplo, aunque insiste -como periodista que es- en que es una necedad repetir que el caso Skanska es un asunto entre privados cuando se ha llevado puesto ya a tres funcionarios del gobierno. Kirchner se desentiende del reproche y dice que a algunos de esos funcionarios ni los conoce, cuando en el mismo reportaje presume de que ejerce un control total sobre la administración. En este reportaje Kirchner intenta identificarse, más que antes, con un sector moderado de la opinión pública, quizás pensando en el electorado de la Capital Federal que votará el 3 de junio por nuevo jefe de Gobierno. Por ejemplo, critica a los activistas de los subtes como una izquierda extorsiva y los descalifica como combativos. También anuncia que el gobierno enviará un proyecto de ley al Congreso para crear una administración mixta, con participación de capitales privados, para el sistema de ferrocarriles. Es de imaginar que no convocará a los concesionarios que día a día padecen los usuarios, que estallan cuando pueden en violentas broncas. Una perla imperdible del reportaje es cuando Ruiz Guiñazú le recuerda a Kirchner sus abrazos a Carlos Menem cuando éste era presidente: «es que yo le creía», responde. Una novedad porque explica esa contradicción entre dichos y hechos; también porque es una confesión de debilidad de este presidente que trata de alzarse ante el público todos los días como un campeón de la astucia. Aquí lo principal de ese diálogo por radio «Continental», registrado por Ruiz Guiñazú, sin el auxilio esta vez del equipo de periodistas que la suele acompañar en la rutina de «Magdalena tempranísimo»:

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Néstor Kirchner
Periodista: ¿Cristina candidata?

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Néstor Kirchner: Tengo una gran admiración por Cristina, ésta es la realidad. Creo que Cristina le puede dar la calidad de estadista, la superación en calidad institucional que necesita el país, la experiencia, la reflexión y el estudio, y puede terminar con esa teoría que tienen algunos, esa diferenciación tan absurda entre mujeres y hombres. Creo que Cristina si fuera la candidata, y habrá que decirlo en su momento, no tengo ninguna duda de que podría llegar a ser un paso superador muy importante para los argentinos.

P.: ¿Usted qué haría?

N.K.: Mis cosas particulares. Tres cosas le cuento, con total honestidad. Primero me encanta dedicarme a mis cosas particulares con mi hijo, que las está atendiendo allá, es una felicidad que no he tenido. No voy a decir como algunos que me voy al estudio, no. Después, ayudar a construir algo que dejamos inconcluso y creo que lo tenemos que tocar con toda valentía antes que termine, si no, no me sentiría honesto conmigo mismo. Luego evidentemente seré un ciudadano más. Usted la conoce a Cristina, y si algún día me preguntara algo del tema le diría, pero jamás mezclaría las cosas que no se deben mezclar, como hace ella conmigo. Pero hay un tema que me desvela, que es la construcción de las nuevas expresiones políticas en la Argentina. Me desvela como lo desveló al doctor Alfonsín en su momento, porque fíjese que el doctor Alfonsín hablaba de un Tercer Movimiento Histórico, retrocedamos 20 años, él ya sabía -es un hombre muy inteligenteque algo estaba fallando en el sistema tradicional de la política.

P.: ¿Usted se sentía enemigo de Menem?

N.K.: No enemigo, yo no me siento enemigo de nadie.

P.: ¿Cómo que no, cuando dice que va a poner la otra mejilla y la espalda?

N.K.: Me sentía alguien que pensaba absolutamente diferente, porque aparte yo creía que Menem iba a ser distinto. En la campaña del 89, cuando la gente lo abrazaba, lo besaba...

P.: No todos.

N.K.:
No todos, pero muchos, eh.

P.: Usted también lo abrazaba...

N.K.: Yo creía que Menem podía ser la recuperación de un proyecto nacional y demás, creía, como tantos creímos tantas cosas, pero, hablando más allá de las personas, se instaló la idea del modelo único. Creo que en la Argentina la modernización del sistema político o la actualización o la refundación del sistema político es central y fundamental. Creo que en la Argentina -esto me lo van a criticar por ahí muchísimo- tiene que haber una gran fuerza de centroizquierda y una gran fuerza de centroderecha, con matices, con diversidades, pluralidades, que puedan expresar los matices que la sociedad tenga. Fíjese que en el Partido Socialista Español o en el Partido Popular, el de Aznar -también lo hablé con Aznar- tienen muy pocos afiliados y ahí no hay lugar al clientelismo. Tienen todos gabinetes de estudio y Néstor Kirchner cuando deciden quién va a conducir el partido, cómo lo van a conformar, son 15 o 20 mil personas muchas veces las que lo deciden, que están totalmente compenetradas con el proyecto que van a llevar adelante.

Ahora dígame usted en un partido como el justicialismo, con 3 o 4 millones de afiliados, no sé cuantos millones, lamentablemente en un partido cerrado, aún con elecciones abiertas, mil cosas pueden intervenir, el mayor poder económico, el clientelismo. En España podemos ver discutir acaloradamente a Rajoy y Zapatero, pero el modelo económico, matiz más para acá, matiz más para allá, se va consolidando en España fuertemente.

P.: ¿Usted lo ve a Filmus ganando el 3 de junio?

N.K.: Sería un acto de paternalismo político que no me gusta hacer bajo ningún aspecto en ninguna provincia ni en ninguna... Yo cometí un error, me lo autocritiqué fuertemente, le voy a contar una historia que nunca se la conté a nadie. El día que fui a Misiones, fui a llevar obras, construcciones, viviendas.

P.: ¿Cuándo lo fue a ver a Rovira?

N.K.: A Rovira.

P.: Le fue medio mal me parece...

N.K.: No, Rovira todavía tiene buena imagen, pero yo cometí un error, olvídese de Rovira, cada uno tiene que ser responsable de las cosas que hace. La verdad es que yo no iba a hacer campaña electoral ni mucho menos.

P.: Quedó como que hacía.

N.K.: No, la hice, no quedé como que la hacía, la hice porque por allí me excedí en lo que debía decir y entré a opinar sobre un tema que debían opinar los misioneros y no yo. Obviamente el resultado fue absolutamente claro y uno tiene que aprender las lecciones de la historia, porque si no tampoco sirve.

P.: A veces me impresiona usted que es abogado y nunca menciona el juicio que se hizo a los comandantes acá que fue una cosa importantísima.

N.K.: Usted tiene razón en lo que dice. A mí me tocó ir a poner en marcha el museo de la ESMA, me emocioné ese día fuertemente, por mil motivos, hasta personales, y por allí no pude expresarme con claridad o no di el discurso acertado, uno es un ser humano perfectible como cualquiera. Pero después lo llamé al doctor Alfonsín.

P.: Pero no es un tema de Alfonsín, es un tema jurídico.

N.K.: No, discúlpeme, tiene un valor político intrínseco muy importante. A la única dictadura en América latina que se le hizo juicio fue en el gobierno democrático elegido en 1983 del doctor Alfonsín.

P.: Ni en el mundo, está Grecia nada más como antecedente.

N.K.: Lo digo, lo reconozco y me siento orgulloso del juicio que se llevó adelante, por los jueces que participaron y también por la decisión política que se tomó en su momento. Después respecto de lo que se fue dando tengo mis diferencias.

P.: ¿Qué sintió cuando la Corte Suprema le pidió mesura?

N.K.: Ellos tienen todo el derecho a expresarse, yo también hice lo mío así que no... A veces se producen puntos diferentes, pero es propio de la democracia. Yo tengo un gran respeto por la Corte y bueno, a veces pensaremos en algunos temas igual y en otros diferente.

P.: ¿Por eso le gustan tanto los decretos de necesidad y urgencia? Estuve mirando, usted hizo 228, más que Menem.

N.K.: Bueno, tuvimos una crisis profunda, pero yo algún día le voy a contar la verdadera historia de los decretos de necesidad y urgencia.

P.: ¿Y por qué no me lo cuenta ahora?

N.K.: Se lo voy a contar cuando no sea Presidente, se lo prometo. Muchos que hicimos había que hacerlos, creo que otros podían haber ido al Parlamento tranquilamente. Ahora estamos enviando prácticamente todo al Parlamento. Escuchamos atentamente la voz de los que nos decían eso, pero las primeras horas también eran extremadamente difíciles.

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