La presidente Cristina de Kirchner y el arzobispo Salteño Mario Cargnello se saludan durante el tedeum de ayer en Salta.
No pudo Cristina de Kirchner escapar a las críticas del Episcopado con su excursión a Salta. El arzobispo de esa provincia, Mario Cargnello, acató la verticalidad de la Iglesia Católica y casi parafraseando a Jorge Bergoglio reclamó durante el tedeum de ayer « cancelar cada día la deuda social que grava sobre nosotros y nos impele a hacernos cargo sobre todo de los más pobres», e instó a «consolidar el sistema democrático desde el respeto a la Constitución y a las instituciones de la patria».
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El religioso fue el encargado de la homilía principal del tedeum durante el cual la Iglesia volvió a pedir diálogo en el marco del conflicto entre el gobierno y el campo. Cargnello advirtió también sobre la necesidad «de respetar la ley» para no transitar «un camino involutivo hacia la ley de la selva».
La Presidente había decidido plantar al cardenal Jorge Bergoglio en su primer Tedeum en el poder y para eludir las críticas homilías del jesuita llevó a todo su gabinete a Salta, donde se creía a salvo de las críticas episcopales. Pero pese al viaje a tierras alejadas de la Catedral Metropolitana, Cristina de Kirchner debió escuchar las leccionesde la Iglesia sobre la importancia del diálogo para resolver conflictos. «Es un instrumento eficaz para convertir la crisis en oportunidad», le enseñó Cargnello a la ex primera dama.
Crecimiento
«El diálogo es un instrumentoeficaz para convertir la crisis en oportunidad, una sociedad no crece necesariamente cuando lo hace su economía sino sobre todo cuando madura en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos que se traduzcan en políticas de estado que oriente hacia un proyecto común de Nación», afirmó el arzobispo de Salta.
Cargnello también pidió « recrear los vínculos» entre los argentinos, y reclamó por «ese espíritu fraterno hoy nos comprometea recrear los vínculos entre todos los habitantes de esta tierra y nos ilumina para mirar al otro como hermano. Nunca unos contra otros». Además, encomendó a Cristina de Kirchner a «la santísima Virgen Del Milagro para que la acompañe a esta hora en la que le toca a usted aportar en el lugar de presidenta, lo mejor del genio femenino a la historia de nuestra amada Nación».
Ecumenismo
La Presidente escuchó las palabras de Cargnello junto al gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, luego de ser recibida en el ingreso a la Catedral por el vicario episcopal, Víctor Hugo Díaz.
En el oficio religioso participaron sacerdotes de las iglesias Ortodoxa, Anglicana, Luterana, Judía y Musulmana, quienes realizaron oraciones por el país.
La Presidente estuvo acompañada por el vicepresidente Julio Cobos, y por una docena de gobernadores entre los que se destacaban el bonaerense, Daniel Scioli; el tucumano, José Alperovich; el chaqueño, Jorge Capitanich; el sanjuanino, José Luis Gioja; y el formoseño Gildo Insfrán. Además, estuvo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, quien había llegado a Salta el sábado por la noche para ultimar los detalles del tedeum.
Apenas 24 horas antes de la ceremonia católica en Salta, Bergoglio había encabezado desde Plaza Miserere hasta Plaza de Mayo la marcha de Corpus Christi junto a familiares y víctimas de Cromañón. El Arzobispo de Buenos Aires, que ayer partió rumbo al Vaticano, criticó esta vez sin metáforas al gobierno nacional por su actitud frente al conflicto rural: «Somos un pueblo que quiere permanecer sin disgregarse, sin despreciarse nuevamente, para permanecer en el amor».
El jesuita estuvo acompañado en su discurso en Plaza de Mayo por Mauricio Macri, Santiago de Estrada, auditor de la Capital Federal, Daniel Chaín, ministro de Desarrollo Urbano porteño y el ex legislador Jorge Enríquez. Gabriela Michetti, enferma, no pudo concurrir.
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