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Quien hace pocos días pregonó la resurrección del Ejército peronista de los '50, se supone que al espíritu nacional y popular de entonces -no a las miserias que consintió del régimen político con un lacayismo inolvidable-, deberá rendir cuentas sobre las anomalías en transferencias de fondos en un cuartel bajo su administración, justamente en el Sur.
Hoy comienza a declarar media docena de testigos, y en poco tiempo el juez citará al jefe del Ejército, a quien parece que Néstor Kirchner no le aplicará la fórmula que le reprochó a Carlos Menem: es decir, si el magistrado procesa a Bendini, éste sería apartado de la conducción de la fuerza.
Inclusive, hasta ya se conoce el nombre del reemplazante: es un alto oficial de doble apellido.
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