De la ultraliberal UPAU que veneraba a Alvaro Alsogaray al setentismo kirchnerista. Entre otros récord, Sergio Massa ostenta una veloz reconversión ideológica: se paseó por varios espacios políticos y obedeció, a veces en paralelo, a muchos jefes.
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De 36 años, ayer nombrado jefe de Gabineteen reemplazo de Alberto Fernández, Sergio Massa aterriza en el equipo de Cristina de Kirchner luego de haber ocupado, hasta diciembre pasado, la presidencia de la ANSeS, donde fue designado en 2002 por Eduardo Duhalde.
Hiperactivo, Massa convive con el «señor» o el «don» porque no completó la carrera de abogacía en la Universidad de Belgrano. En cambio, egresó sin sobresaltos del Colegio Agustiniano de San Andrés, en la provincia de Buenos Aires. Fue, luego, casi un autodidacta con algún curso en el extranjero. Allí militó en la conservadora UPAU y difundió desde esa militancia la privatización de las jubilaciones.
Apenas dejó los útiles, se animó a la militancia en la juventud liberal que siguió al partido fundado por Alvaro Alsogaray, la UCe-Dé. Luego, a lo María Julia, saltó al menemismo y recaló en el Ministerio de Desarrollo Social cuando lo conducía Ramón Palito Ortega, quien aspiraba a convertirse en presidente de la Nación.Su lazarillo hasta el final del siglo XX fue la familia: está casado con Malena Galmarini, hija del «Pato» Fernando Galmarini, ministro de Duhalde y secretario de Menem. Hoy acompaña a Duhalde en el Movimiento Productivo.
De la mano del orteguismo, en el pacto Duhalde-Ortega del 99, Massa integró la lista de diputados provinciales por la Primera Sección mientras que Pablo Fondevila, el otro operador del cantante, fue integrado a la papeleta de diputados nacionales del PJ.
A pesar del triunfo de Fernando de la Rúa, Massa fue electo con apenas 27 años. Se convirtió, de ese modo, en el legislador más joven de su distrito en representación del Partido Justicialista.
Fue Eduardo Duhalde, en su paso por la presidencia interina de la Nación, quien lo llevó a conducir la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS). Hubo un impulsor secreto: Alfredo Atanasof, por entonces jefe de Gabinete.
Néstor Kirchner, como a otros duhaldistas, quiso dejarlo en el puesto y Massa, renunció a la banca de diputado nacional que había obtenido en las elecciones de 2005.
Finalmente, los oficios del kirchnerismo lo dejaron en la conducción del partido de Tigre, intendencia a la que no renunciará, sino que se ausentará con licencia para ocupar la silla que dejó ayer Alberto Fernández.
Toda una carrera, veloz, según él mismo admite, que lo llevó a estacionar en la UCeDé, el menemismo y el duhaldismo hasta convertirse en una suerte de ahijado de los Kirchner. Ya no es más el yerno del «Pato», mote que antes le producía gracia, pero hoy cierto malestar.
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