"Derogaré el Código de Convivencia"

Política

«Es fácil echarle la culpa a la dirigencia política de todo lo que nos pasa. Pero ¿dónde estaba la dirigencia empresaria, la sindical, la universitaria?, que dijera: ¡basta, esto no va más! Y ahí se plantea el problema: o somos protagonistas o seguimos retrocediendo y expulsando talentos como nos ocurre hoy.Y esto no se resuelve con planes sociales que son meros paliativos.» Mauricio Macri -en campaña por el Gobierno de la Ciudad-, después de escucharse varios tangos y observar bailar el dos por cuatro por una ágil pareja, ocupó el atril y les habló a quienes concurrieron el martes por la noche a escucharlo.

El enorme salón habilitado por el hotel Panamericano estaba desbordado por empresarios, representados a su vez por entidades corporativas y la más diversa laya de dirigentes, mientras sonaba «Color Esperanza». Tantos que hasta directivos de River llegaron hasta allí, como el vicepresidente, Julio Macchi. De la Bolsa de Valores hombres como Adelmo Gaby y José Ciriello; amén de Norberto Peruzotti, José María Dagnino Pastore y Norberto Hessín (de la Comisión de Valores). En distintas mesas se observó la presencia de varios candidatos que irán acompañando la candidatura de Macri como jefe de Gobierno de la Ciudad, entre ellos, Juan Carlos Lynch y José Luis Fernández Valoni (Alianza de Centro); los organizadores de campaña, Juan Pablo Schiavi y Raúl Carignano; los radicales Jorge Vanossi, Jorge Enriquez, Carlos Pereyra, Santiago de Estrada; el riverplatense Diego Santilli, Elizabeth Brema y Atilio Alimena.

En tono pausado, Macri, enmarcado por potentes reflectores, señaló que «Buenos Aires está para ser parte de las 10 ciudades importantes del mundo. Tenemos de los '90 una enorme inversión en infraestructura que hay que aprovechar.Y dejar de adoptar políticas de péndulo: o del todo abierto o del todo cerrado; pasamos de la represión más lamentable al garantismo que beneficia al delincuente. Necesitamos políticas estables, de largo plazo».

Fue cuando dijo que
«hay que mirar a la izquierda» -y se escuchó un sonoro y repetido «no», que partió de varios lugares del amplio salón-, que lo obligó a aclarar -sonriendo-, que se estaba refiriendo a Chile, como ejemplo de país que sostiene políticas estables, en materia económica desde los tiempos de la gestión de Augusto Pinochet y su ministro de Economía Hernán Büchi.

• Secuestros

Después de este planeo por las alturas, que incluyó su propia descripción de progresismo -«todos queremos progresar, pero acá se confunde progresismo con desquicio», dijo-, voló más bajo y se refirió a la Ciudad: «El espacio público tiene que volver a ser un lugar seguro, de calidad». Subrayó que todos «estamos» expuestos a la inseguridad reinante -y se entendió que aludía a su propio secuestro y al de su hermana-, «pero el que no tiene nada también lo sufre, a veces por un par de zapatillas o unos pocos pesos ganados en una changa». Fue en este contexto que afirmó que pedirá el traspaso de parte de la Policía Federal al ámbito del Gobierno de la Ciudad e impulsará la derogación del Código de Convivencia vigente, porque «no puede ser que el robo a mano armada sea excarcelable. Pediré que se sancione a estos delincuentes con penas de 3 a 5 años de cárcel», provocando educados aplausos.

El mensaje contuvo una exhortación personal, atendiendo a la abrumadora mayoría de empresarios presentes.
«Los necesitamos a ustedes para tener más empleo.» Y se comprometió cuando censuró la actual gestión del Banco Ciudad «que ahora precancela deudas cuando podría destinar esos fondos para ayudar a las pymes» (brotó otro aplauso espontáneo). Y siguió: «Necesitamos de los que tienen, como ustedes, capacidad de emprendedores, para producir más, para exportar más, para generar más empleo y conocimientos».

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