El Centro Simon Wiesenthal con sede en Buenos Aires se quejó amargamente porque el secretario de Cultura, Torcuato Di Tella, no sólo defendió a dos criminales de guerra croatas, sino que además se negó a aclarar que no había calificado de «cretinadas» algunas acciones emprendidas por este centro internacional.
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Indignados, Fernando Sokolowicz y Sergio Widder, se reunieron con Di Tella armados de suficiente documentación probatoria de sus quejas. Todo a propósito de la defensa hecha por este Di Tella no diplomático acerca de los croatas Ivo Rojnica y Nada Sakic por hechos ocurridos a principios de la década del '40.
Después de convincentes demostraciones de que Rojnica fue un colaboracionista en Dubrovnik y que hasta firmó órdenes de deportación y de prohibición de libre circulación de judíos y serbios -y que Sakic fue guardiana de un campo de concentración de Stara Gradiska-, la sorpresa paralizó a Sokolowicz y Widder cuando Di Tella no se mostró dispuesto a revisar sus dichos sobre los croatas. Al parecer Di Tella no le atribuyó a Sakic, hace 60 años, tanta responsabilidad; y que en todo caso admitió que Rojnica pudo haberla tenido. Pero así y todo, « ni siquiera tomando en cuenta estas palabras aceptó revisar sus dichos exculpatorios», afirmaron.
Más aún crispó los ánimos de este centro internacional el hecho de que Di Tella pertenezca a la Comisión de Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en la Argentina -como si este solo hecho le otorgara mayor credibilidad a sus afirmaciones-, y mucho más que se trate del hermano del ex canciller argentino Guido Di Tella. Que fue « quien más activamente promovió, desde el Estado argentino, la plena apertura de los archivos acerca de la llegada de nazis al país» señalaron los del Centro Wiesenthal en un largo comunicado de prensa.
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