El gobierno de Néstor Kirchner salió ayer con severidad a descalificar el informe del procurador bonaerense, Eduardo de la Cruz, sobre las supuestas comunicaciones telefónicas entre despachos oficiales y bandas de secuestradores. Un indignado Alberto Fernández señaló que se trataba de «un verdadero disparate». Hubo algunas réplicas desde la provincia. «Sería un error no tomar en serio» esa información, contestó el ministro de Justicia local,Alfredo Meckievi. Pero anoche Felipe Solá salió a desactivar la polémica. Mediante un comunicado, el gobernador criticó a los «funcionarios judiciales» que «usen a la prensa» y, «menos -insistió con tono de filípica Solá-, mencionando al Presidente o al gobernador».
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