Duhalde: firmar con el FMI, pero pedir ayuda a países desarrollados
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Eduardo Duhalde reunió ayer en la sede del comando de campaña a los candidatos a diputados nacionales por Buenos Aires, una lista que encabezará su esposa, Hilda Chiche Duhalde.
«Vamos con la foto familiar», bromeó el bonaerense y sonrió de costado. Esa instantánea, clásica -mujeres sentadas, hombres de pie-, fue la ofrenda que entregó a su sucesor en sus primeros 100 días de gobierno y a dos días de caer el pacto con el FMI.
Más allá de la imagen, Duhalde lo dijo claro: sin el respaldo del Parlamento que garantiza el PJ bonaerense (en Diputados el año próximo ostentará un megabloque de 40 leales), Kirchner «no podría funcionar o funcionaría rengo».
«Que nadie lo dude. Está en marcha una verdadera revolución, un cambio en las ideas que imperaron en la Argentina en los últimos años» y «estos amigos míos», dijo señalando a sus candidatos, van a «garantizar ese proceso de cambio».
Con eso, el quilmeño les regaló otro argumento a los duhaldistas, que le imputan un excesivo kirchnerismo. «Se fue con su jefe», dijo un ex ministro para reivindicar a Pampuro que, leal, asomó temprano por la sede del PJ en Avenida de Mayo.
Duhalde se esforzó por aclarar que tiene «pocas disidencias» con Kirchner y hasta lo elogió: dijo confiar en «su intuición» porque «tiene las condiciones para sacar al país adelante».
Pero se permitió un desliz: opinó que la Argentina «va a firmar» un nuevo acuerdo con el FMI aunque «no sin luchar y sin pedirles una mano a los países desarrollados».
Fue más cruel con Felipe Solá al sostener a Ruckauf, sparring predilecto del gobernador, que lo embiste para promover el corte de boletas en diputados con la ilusión de festejar la noche del 14 su reelección y una victoria sobre Chiche Duhalde.
• Apoyo
«Cuando cayó De la Rúa, Ruckauf era el político con mayor poder institucional. Yo les pedí apoyo a todos y él fue el único que me lo brindó», dijo Duhalde en defensa del ex canciller, que carga como un collar de plomo su fuga de Buenos Aires.
Una nota al pie para Solá, que por esas horas viajaba a Junín para encontrarse con Kirchner.
Pero no fue Ruckauf el único bendecido: en un repaso de las virtudes de los candidatos -casi todos funcionarios en su interinato-, Duhalde halagó a Atanasof, Alvarez y Graciela Camaño, apuntada por Solá y Kirchner por portación de marido.
En esa maraña, empardó para abajo: «Todos -dijo- tenemos denuncias. No hay quien no haya pasado por la función pública que no las tenga».
Luego de la charla con la prensa, Duhalde juntó a los suyos en la sala del 2º piso de Avenida de Mayo 819 para la foto familiar. «Parece una reunión de gabinete», dijo Ruckauf, que minutos después fue reprendido por charlar a solas con Pampuro: «Hagamos una sola reunión», avisó el bonaerense.
• Significados
Esa foto, y la que mostró a la prensa, esconde significados en el lenguaje gestual del conurbano. Duhalde ubicó a Ruckauf a su lado -otra nota para Solá- y en la mesa sentó a su derecha a Eduardo Camaño, relegando a Díaz Bancalari, actores éstos de otra rencilla duhaldista, aún sin resolución.
Hugo Toledo, Oscar Rodríguez, Oscar Di Landro, Nélida Doga, María del Carmen Falbo y, entre otros, Gustavo Ferri -yerno de los Duhalde, que tuvo invitación especial porque eran los 17 primeros candidatos y él va de 20- completaron el elenco.




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