Gerónimo Venegas -le dicen «Momo»- es por varias razones el sindicalista destinado a reemplazar a Lorenzo Miguel -le decían «el Tordo»-. La más superficial es que se trata del nuevo secretario general de las «62 Organizaciones Obreras Peronistas», agrupación nacida en los años '60 y que fue abreviando su nombre al tiempo que perdía adherentes («62 Organizaciones, «las 62», «Seis-dos», etc.). Es la misma posición que ocupó Miguel por décadas, es decir, la de jefe de la liga de gremios que hacía política en el PJ, sosteniendo la ficción de que la CGT es una entidad no partidaria. Hay una razón más activa que asimila al «Momo» con «el Tordo»: los dos comparten al financista Julio Raele como colaborador o contertulio.
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Para su consagración al frente de esa entidad,Venegas había pensado en una gran ceremonia, que encabezaría nada menos que Néstor Kirchner. «Momo» cree que el Presidente está en deuda con él ya que en su sindicato, la Unión de Trabajadores Rurales de la RepúblicaArgentina (UATRE), en Independencia al 3000, se organizaron todos los congresos partidarios para que, bloqueadas las internas, el PJ fuera a las urnas dividido y de ese modo se precipitara el ballottage.
Sin embargo, Kirchner desairó a este gremialista que buscó ser oficialista y no lo dejaron: el día de la invitación, el Presidente se fue a Río Gallegos. Trató a Venegas como a Luciano Miguens, el presidente de la Rural. Claro, a diferencia de Miguens, Venegas se transformó en la primera viuda del nuevo poder. «Cuando Cristina venía acá a organizarle los congresos al marido y cortarle las piernas a Menem no tenían esta soberbia», se le escapó ayer a un colaborador íntimo deVenegas ante este diario.
Convertido en ambulancia del peronismo, Eduardo Duhalde también piensa recoger a estos heridos. Por eso hoy estará celebrando el ascenso del nuevo jefe de las «Seis-Dos». Es una ocasión emotiva para él, que se inició a la vida política, en Lomas de Zamora, como militante de esta agrupación en calidad de sindicalista de los empleados municipales. El mismo argumento vale para Kirchner, quien disfrutó del calor de la misma agrupación cuando la integraba, en Santa Cruz, su cuñado Armando «Bombón» Mercado, un dilecto discípulo de DiegoIbáñez. Pero para la fiesta de hoy Kirchner no fue invitado.
Sólo estará Duhalde, acompañado de sus eternos bonaerenses, haciendo la campaña para el 14 de setiembre. El se arrima al calor gremial y hasta sueña con un «pacto productivo» entre sindicatos y empresarios, capaz de ir regulando la presión de las demandas delante de Kirchner. Los sindicalistas más antiguos, los «Gordos», huyen de esa convocatoria, temerosos de que el Presidente los anote en la lista de «corporaciones nefastas».
Pero «Momo» ya cruzó su Rubicón personal y, convertido en el Cipriano Reyes del nuevo gobierno peronista, sólo sueña con disentir desde su nueva jefatura de las «Seis-Dos».
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