4 de septiembre 2003 - 00:00

El Senado enardecido porque Cafiero recordó los sobornos

El Senado no pudo evitar caer en el revisionismo. Lejos de reabrir acontecimientos de hace tres décadas -como le gusta al gobierno-, los senadores del PJ se distrajeron en un escándalo más reciente: el affaire por el presunto pago de coimas por la ley laboral de Fernando de la Rúa que se desató en agosto de 2000 y que llevó a renunciar a Chacho Alvarez. Ese hecho fue el comienzo del final del gobierno aliancista.

Quienes participaron del áspero cruce verbal fueron dos protagonistas de aquel sonado episodio, que derivó en una crisis institucional y en la renuncia de Alvarez a la vicepresidencia de la Nación: el bonaerense Antonio Cafiero y el correntino Angel Pardo, que tenía guardado varios reproches contra el primero, desde mucho antes de lograr la reelección por la mayoría de Corrientes en octubre de 2001.

Cafiero
, que agitó hace tres años las denuncias contra el bloque peronista que comandaba en aquel entonces Augusto Alasino, rehabilitó ayer el papel de Antonio Tormo («el cantor de las cosas nuestras», de acuerdo con el apodo que le adjudicó el senador mandato cumplido Héctor Maya) y no tuvo mejor idea que meterse en el túnel del tiempo para frenar la carga radical contra el diputado Ricardo Falú, jefe de juicio político y fiscal en este proceso, y contra las irregularidades del enjuiciamiento. Veamos el diálogo.

• Sospechas

José de Zavalía (UCR-Santiago del Estero): El Senado ya sufrió bastante desprestigio por un anónimo en el pasado no muy lejano.

Antonio Cafiero:
Lo que yo denuncié fueron sospechas fundadas. Renunció el vice, y hasta un juez federal (en alusión a Carlos Liporaci) admitió que había indicios firmes de que hubo sobornos.

Angel Pardo
(enardecido): No voy a tolerar que se digan cosas semejantes. A pesar de que el senador Cafiero dijo en dos programas de TV -según consta en el expediente judicialque jamás había afirmado que Angel Pardo había cobrado coimas y que sólo había comentado sobre los rumores conmigo...

Miguel Angel Pichetto
( desesperado, en voz muy baja): Pará gordo, que se pudre todo y la sesión se va a la mierda...

A.P.:
Cafiero es un viejo gagá que buscaba la reelección en la banca... Por algo, los mendocinos todavía se preguntan dónde está el piano del general que desapareció de la provincia.

El verborrágico Cafiero, llamativamente, se abstuvo de responder la carga de Pardo.

Hubo muchas especulaciones sobre este silencio concesivo de Cafiero. Algunos pensaron que «Toni» ya no está para esas lides: otros que para enfrentarlo al correntino Pardo hay que calzar algunos puntos. Los dos, fieles a la observancia partidaria, acataron además las órdenes sordas de Pichetto de no complicar más el tratamiento del juicio a Moliné.

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