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En efecto, el caso Southern Winds, sobre el que Elisa Carrió piensa hacer eje de campaña para el proceso electoral de este año, comenzó a contaminar a la Cancillería desde temprano, por las imputaciones de la ex diputada a Carlos Bettini, el embajador argentino en Madrid. Bielsa intentó sustraerse a las llamas de la chaqueña con distintas iniciativas, como la de enviar una comitiva de sumariantes a España, integrada -al parecer- por algunos militantes del ARI.
Pero Bettini no quiso dejar la pelea en ese estadio y ya le avisó a la Casa Rosada -donde tiene trato cotidiano con el matrimonio presidencial- que iniciará una querella penal contra Carrió. Piensa, según informan en el gobierno, adjuntar a esa causa todas las pruebas acumuladas acerca de su ignorancia total del episodio de las valijas, inclusive el resultado de la pericia de Bielsa. El canciller, claro, pagará esta operación en la campaña porteña, donde lo espera la ex diputada.
Pero el papel de Bettini en relación con Southern Winds no termina de complicar a Bielsa por los movimientos de Carrió, exclusivamente. Ahora se sumó el antecesor de Bettini en España, Abel Parentini Posse. Este diplomático de carrera sostuvo el viernes pasado que «el embajador no debería desconocer lo ocurrido con las valijas».
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