El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, aseguró hoy que Cristina Fernández tendrá el desafío de luchar "contra el pasado que nunca termina de morirse" y cuestionó a Mauricio Macri y Elisa Carrió, al brindar su último informe de gestión en Diputados como ministro de Néstor Kirchner.
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Afirmó que el Gobierno de Néstor Kirchner fue "revolucionario en la Argentina" y remarcó que el desafío de la primera dama es "ver cómo se afianzan los cambios sin que gane el pasado, ese pasado que nunca termina de morirse y quiere sumergirse en un espacio en el que pocos ganan y muchos pierden".
"Salimos del infierno pero ahora estamos en el purgatorio", enfatizó Fernández, en relación a la situación general del país.
En una exposición con variadas críticas hacia la oposición, Fernández hizo una férrea defensa de las políticas económicas, sociales y de derechos humanos implementadas por el Gobierno nacional y separó al oficialismo de los casos de corrupción que lo sobrevolaron durante el año.
"Kirchner hizo todo lo que dijo que iba a hacer. Esto en la Argentina es una revolución, pero estaría bueno que deje de ser una revolución. No peco de soberbio porque sé que quedan muchas cosas que corregir, pero tenemos que tratar de discutir las cosas más importantes y dejarnos gobernar por la honestidad intelectual", expresó Fernández.
Además, resaltó que el oficialismo no es una administración que "se disfraza de pobre y mística", en clara alusión a la dirigente opositora Elisa Carrió.
El jefe de Gabinete también cargó contra el futuro jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, sobre quien aseguró: "No trabaja ni estudia, por eso no nos entendemos".
"Me llevo bien (con los diputados Federico Pinedo y Paula Bertol), porque es gente que trabaja y estudia y sabe lo que hace, no como su jefe", afirmó el funcionario nacional, al reiterar que la Nación no le dará fondos a la Ciudad para manejar la policía federal.
Durante la presentación el jefe de los ministros evitó responder los cuestionamientos del PRO, el ARI-Autónomo y algunos partidos provinciales sobre el Consejo de la Magistratura, la inflación y el transporte.
No obstante, criticó a la oposición en general y a los medios de comunicación que cuestionaron los políticas nacionales, en especial la de superpoderes y, en ese sentido, afirmó: "Sólo los utilicé cuando las circunstancias lo exigieron".
"Ríos de tinta se gastaron en el tema. Alteré el presupuesto sólo cuando las circunstancias lo exigieron. Los diarios se cansaron de hablar de los superpoderes, pero ahora vemos que en casi todas las provincias pasa lo mismo", enfatizó Fernández al brindar su informe en la Cámara de Diputados.
Según indicó, "hay que entender que todas las democracias necesitan una oposición, pero la mejor oposición es aquella que está gobernada por sus propias ideas y que aporta constructivamente al país".
Por otro lado, resaltó que el avance durante la gestión de Kirchner en materia de derechos humanos "es incalculable", y señaló que "los genocidas ya no caminan libremente por las calles".
Fernández hizo una breve reseña a los casos de corrupción que afectaron al Gobierno al resaltar que el presidente Kirchner "separó de su cargo a los funcionarios que estuvieron sospechados" en torno al caso Skanska.
Reiteró que se trató de un episodio entre privados y en relación al caso Greco aseguró: "El que ordenó los pagos fue un gobierno de radicales".
El jefe de Gabinete, quien evitó referirse al violento robo que sufrió su vicejefe, Jorge Rivas, arrancó su discurso minutos después de las 14:00, con tres horas de atraso porque en la Cámara de Diputados no había quórum para arrancar la sesión informativa.
La primera exposición duró casi media hora, y luego se abrió una instancia para que los diputados de la oposición pudieran expresar su opiniones y cuestionar las afirmaciones del ministro.
La naturaleza de este mecanismo impide que se produzcan cruces directos entre el funcionario nacional y los legisladores, ya que luego de las exposiciones de la oposición, el jefe de Gabinete tiene la libertad de referirse sólo a los temas que le interesan.
De esta forma, Fernández cumplió con sus obligaciones constitucionales y se presentó por segunda vez en Diputados para rendir cuentas, a pesar de que la Constitución establece que debe hacerlo un vez por mes.
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