El giro crítico en la relación entre la Argentina y Uruguay indica que ninguno de los dos países parece en capacidad y disposición para encontrar una salida al conflicto suscitado por la instalación de dos papeleras. En distintos medios diplomáticos neutrales ya se piensa en la posibilidad de una mediación, pero faltan candidatos para una intervención moderada de este tipo. Las dificultades: cierto aislamiento internacional del gobierno de Néstor Kirchner le impide confiar en terceros estados para proponer una alternativa, y una institución ajena, como la Iglesia Católica, no dispone de suficiente presencia en el Uruguay y quizá tampoco sea recomendada por el Estado argentino.
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