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21 de mayo 2003 - 00:00

Gesto conciliador para sindicalismo

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La designación de Tomada en Trabajo fue una señal conciliatoria de Kirchner hacia todas las familias sindicales. El sucesor de Graciela Camaño es un técnico, dedicado a defender los intereses de varios gremios importantes (desde la UOM hasta la Unión Ferroviaria, pasando por los empleados de Seguros, entre otros) y a mantener con todos relaciones cordiales más allá de los alineamientos políticos.

Para Kirchner es un viejo conocido. Tomada integró en 1999 aquel Grupo Calafate (liderado por el actual presidente) a través del cual varios duhaldistas intentaron formar un ala izquierda que los diferenciara del PJ del conurbano. Una vez llegado Eduardo Duhalde al poder, secundó a Alfredo Atanasof como viceministro en la repartición que ahora pusieron bajo su mando.



Si bien el nuevo ministro trabaja desde hace tiempo ligado a la UOM, tiene buenas relaciones también en la Confederación de Trabajadores Argentinos de Víctor De Gennaro. Nadie cree que esa simpatía lo lleve a promover una desregulación del sindicalismo como la que pretende De Gennaro, abrazado a la legislación internacional de la OIT. Es decir: no habría que esperar que Tomada, por las posiciones que asumió a lo largo de los últimos años, pretenda reformar la ley de asociaciones profesionales para terminar con el régimen de un solo sindicato por rama de actividad, de tal manera que las minorías de los gremios (en general, de izquierda) puedan armar sus propias organizaciones con personería legal.



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