Luego del anuncio de la presidente Cristina de Kirchner, acerca de la disolución de la Secretaría de Inteligencia para la creación de una nueva Agencia Federal de Inteligencia (AFI), las dudas pasan ahora sobre qué pasará con los actuales espías que se desempeñan actualmente en la exSIDE.
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Por la mañana, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, fue consultado al respecto en su habitual conferencia de prensa desde Casa Rosada. "Será motivo de la nueva composición orgánica, los procesos de selección de su personal conforme al perfil que inexorablemente tendrá la nueva agencia", expresó sin terminar de dejar claro el futuro de los espías.
Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, afirmó que la creación de la AFI supondrá un "cambio de paradigma" en el área y no descartó una purga del personal actual.
"Esto significará un cambio de paradigmas en materia de inteligencia", dijo el funcionario nacional, en un breve diálogo con periodistas, antes de ingresar a la Casa Rosada.
Con respecto a los actuales agentes de inteligencia, Fernández no descartó que se produzca una purga al señalar que "seguramente habrá alguna valoración en esas cosas", pero que "no se puede definir a priori como se va a resolver el tema".
"Sería temerario e injusto (aludir al asunto) porque no lo conozco, porque no he participado específicamente hasta ese fondo para saber lo que va a suceder; y uno genera además zozobra", agregó el secretario general de la Presidencia.
Con todo, dijo que la disolución de la SI, anunciada por la presidenta Cristina Kirchner por cadena nacional el lunes a la noche, "no es un tema para preocuparse" el hecho de que surja "mano de obra desocupada" que pase "al bando delictivo".
"La Presidente ha evaluado los casos y parece que en estos momentos han sido más los no positivos", dijo el funcionario en relación con los motivos por los cuales la Presidenta dispuso la disolución de la SI y la creación de la AFI, y agregó: "Hasta no hace mucho tiempo, la SI seguía grabando las escuchas judiciales en casetes".
En este sentido, el funcionario explicó que la protección de datos y los archivos de Inteligencia se realizará "a la usanza moderna, con elementos novedosos y digitales", que van a permitir agilizar y mejorar las tareas las que refiere a delitos complejos.
Luego de la muerte del fiscal Alberto Nisman, la presidente Cristina de Kirchner anunció ayer que convocará a sesiones extraordinarias y enviará al Congreso un proyecto para disolver la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) y reemplazarla por una Agencia Federal de Inteligencia, con el objetivo de "transparentar" el trabajo del organismo.
En un mensaje de una hora por cadena nacional transmitido desde la Quinta de Olivos, la jefa de Estado anticipó que tiene en su poder una iniciativa que reformará "el sistema de inteligencia argentino", con la creación la "Agencia Federal de Inteligencia".
"Debemos comenzar a trabajar sobre un proyecto de reforma del sistema de inteligencia argentino para transparentar un sistema que no ha servido a los intereses nacionales", anticipó la mandataria.
Según precisó, el decreto para convocar a extraordinarias ya está listo, que será a partir del 1 de febrero próximo y que el proyecto será enviado antes de su viaje a China, el próximo fin de semana.
El texto que se pondrá en discusión establece que la nueva Agencia Federal de Inteligencia estará encabezada por un director y subdirector, cuya designación estará a cargo del Poder Ejecutivo, pero deberá contar con el acuerdo del Senado, entre otros requisitos. Hoy Capitanich aclaró que se necesitará mayoría simple para la designación y que la duración en el cargo será "la de un mandato presidencial".
La Presidente detalló que las tareas de inteligencia que llevará a cabo esta nueva agencia consistirán en la "investigación sobre hechos de seguridad nacional y sus habitantes para la prevención de amenazas internacionales como terrorismo, narcotráfico, tráfico de armas de personas y delitos financieros".
"En este nuevo sistema se establecen principios rectores o paradigmas totalmente diferentes. La presente ley fijará un marco para que lleven sus actividades y que deberán adecuarse a la Constitución Nacional y a toda ley de Derechos Humanos", explicó.
Cristina Kirchner anunció que el proyecto, que se encuentra en manos de la Secretaría de Legal y Técnica, también establece la transferencia del sistema de escuchas del Poder Ejecutivo a la Procuración General de la Nación, actualmente a cargo de Alejandra Gils Carbó, ya que -según subrayó la Presidenta- es "el único Ministerio extrapoder".
La iniciativa del Poder Ejecutivo impone, además, penas para los empleados del Estado, fiscales o funcionarios que tengan relación con espías por fuera de los nuevos canales institucionales.
"Ya nadie va a poder contactarse, ni jueces, ni fiscales, ni ministros, con tal agente, no. La única vía que tienen los funcionarios para conectarse va a ser la institucional con su director y subdirector, que requerirán acuerdo del Senado", enfatizó Cristina.
A la vez, explicó que se creará el "banco de datos, de archivos de inteligencia" y se impondrán penas no excarcelables para "toda persona que captara o desviara comunicaciones".
En ese marco, "se establece por ley clasificación de la información que va a ser confidencial, secreta, reservada o pública, según las distintas categorías".
"Se transfiere a la órbita de la Agencia Federal de Inteligencia la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, que depende en estos momentos del Ministerio de Seguridad", detalló.
La Presidenta realizó el anuncio sin mencionar directamente al exespía Antonio "Jaime" Stiusso, a quien apunta por la dudosa muerte del fiscal de la causa AMIA, pero tras responsabilizar a agentes de la SI por denuncias "insólitas" y "con un ritmo de vértigo" en su contra, a partir de la firmar del entendimiento con Irán para juzgar a los iraníes acusados por el atentado.
Según denunció, luego de la firma del memorando con Irán se empezó a "observar que desde la SIDE comenzaron a bombardear este acuerdo" y, a partir de entonces, "se intensifican denuncias contra esta Presidenta de lo más insólitas", maniobra en la que también incluyó a "grupos de fiscales, grupos de jueces, denunciantes anónimos y periodistas amplificadores", lo que la llevó a tomar la decisión de "desplazar agentes que venían de antes del advenimiento de la democracia".
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