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La tarde del jueves en la Casa Rosada se encendieron todas las alarmas: luego de desactivar -de mala gana- la movilización oficialista (que se preparaba para el viernes a las 15, pero luego se suspendió por temor a desmanes), Néstor Kirchner se topó con la certeza de que la marcha del viernes sería masiva y, sobre todo, hipercrítica de su gobierno.
Pero era imposible revertirlo. El ajedrez interno en el Encuentro-Memoria, Verdad y Justicia - donde desde hace largo tiempo se venían programando los actos por los 30 años del golpehabía sido definitivamente La osadía de los militantes más extremos, el dejar hacer de algunos organismos de DD.HH. -como el SERPAJ de
Prevenido, esa mañana, desde el Colegio Militar,
A esa hora, la coordinadora de Memoria, Justicia y Verdad,
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