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7 de noviembre 2008 - 00:00

Gobierno: ''Hay yabranes de la salud, pero la sociedad no los ve''

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Ya es un clásico la pelea de la ministra Graciela Ocaña con el superintendente de Salud, Héctor Capaccioli, pero ayer, la funcionaria avanzó más en su embestida, cuando dijo que quiere «terminar con los kioscos» en la repartición de su colega.

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La Superintendencia, organismo que se ocupa de las obras sociales sindicales, depende del ministerio de Ocaña pero funciona en forma autárquica. La ministra, el mes pasado, hizo desembarcar allí, con el aval de Cristina de Kirchner, a funcionarios propios en las áreas gerenciales. Pero si bien la movida pareció aplacar la puja con Capaccioli, Ocaña la removió ayer.

«Queremos hacer lo mismo que hicimos en el PAMI con la Superintendencia: transparentarla, terminar con los kioscos», sostuvo la ministra. También aseguró que va «a transparentar la Superintendencia» y acotó que pidió la elaboración de un «padrón único de la seguridad social», en un avance sobre el área de Capaccioli.

«Los negocios dentro del sistema de salud son muchos y muy difíciles de romper; funcionan como una cadena de la felicidad», explicó la funcionaria y reconoció que «hay mucho dinero que se va del sistema de salud y no llega a la gente».

Capaccioli es un funcionario que desembarcó en el gobierno nacional de la mano de Alberto Fernández, quien había repuesto su relación con Néstor Kirchner tras su salida del gobierno, pero no logra ser bendecido por el ex presidente para seguir en el rol de cacique político del oficialismo en el distrito porteño.Cristina de Kirchner evitó desplazar de la gestión a los funcionarios aliados al ex jefe de Gabinete y mucho menos a Capaccioli, inclusive por los avatares de las pesquisas sobre la recaudación de fondos de campaña. Sin embargo, la Presidente viene respaldando la gestión de Ocaña, una funcionaria que por momentos aparece desafiando ese aval.

Capaccioli decidió ayer no referirse a los dichos de la ministra, quien habló de corrupción y transparencia, y en cambio sostuvo que «si Graciela tuviese elementos para denunciar a la Justicia la acompaño personalmente, porque a mí me interesa tanto como a ella el saneamiento del sistema de salud».

«En la salud también hay 'yabranes', pero la sociedad no los conoce», dijo Ocaña durante una conferencia en la Universidad Católica Argentina, y aseguró que se consideraba «plenamente respaldada por la presidente Cristina de Kirchner». Sin embargo, aclaró que su «lucha no es contra personas» y reclamó porque «hay expedientes que no salen de algunas obras sociales». Dijo que su intención es también «liberar a las obras sociales del sistema de corrupción».

El enfrentamiento de Ocaña con Capaccioli recrudeció a partir del asesinato de Sebastián Forza, titular de una droguería que fue proveedora del Estado y que la ministra clausuró, pero que además figura como aportante de la campaña kirchnerista. Se le adjudica a Capaccioli haber sido el recaudador de esa cruzada. Ahora Ocaña ha presentado un proyecto para que las empresas no puedan financiar el proselitismo electoral.

«El financiamiento público de la política es el mejor» sistema, consideró la funcionaria justo cuando la Justicia comienza a investigar los fondos de la campaña presidencial.

«Lo mejor sería que las empresas no puedan aportar a campañas y partidos políticos», pero debió aclarar que la donación de Forza no influyó, ya que su ministerio había «clausurado una de las empresas de Forza en abril».

«Hay mucho dinero que se va del sistema de salud», aseguró la titular de la cartera.

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