La dirigente sindical Susana Rueda se plantó ayer de nuevo frente a Hugo Moyano, a quien le disputa espacios en la jefatura de la CGT. En la foto, cuando visitó la Cámara de Senadores
para analizar un proyecto sobre acoso a las mujeres.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sería el final del sindicalismo tal como lo concibió el peronismo desde los años '40. Una razón más para que Armando Cavalieri, a quien le habían ofrecido presidir la comitiva a Ginebra, haya rechazado esa misión. En rigor, Cavalieri no aceptó presidir la comitiva por su irritación con Hugo Moyano, derivada de las pretensiones de este último sobre los empleados de logística de los supermercados. La cuestión se está dirimiendo ahora en el caso Coto, pero los camioneros no limitarán sus aspiraciones a esta empresa.
La resistencia de Cavalieri a representar al sindicalismo en Ginebra forma parte del proceso de desgranamiento sindical que se viene adelantando en este diario desde muy temprano. Ayer, el sector que se agrupa alrededor del secretario general de los mercantiles, conocido como el de «los gordos», realizó una reunión en la que insistió en rechazar la candidatura de Hugo Moyano para una conducción única de la central obrera. Los gremialistas, reunidos en la federación de Sanidad (West Ocampo/Susana Rueda), se propusieron no hacer gestos de ruptura, de tal manera que sea la ambición de Moyano, quien no quiere negociar su cargo, la que pague con el costo de la división.
En rigor, ésta no será tal: Cavalieri y los demás sindicatos que lo acompañan (Luz y Fuerza, Unión Ferroviaria, Smata, La Fraternidad, Foecyt, Telefónicos, Sanidad, etc.) dejarán el consejo directivo de la CGT, pero seguirán formando parte de esa organización, aunque sin responsabilidades de conducción.
Dejá tu comentario