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5 de septiembre 2008 - 00:00

Grupo Cirigliano: uno de los más subsidiados

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Trenes de Buenos Aires (TBA), la concesionaria de los ferrocarriles suburbanos Mitre y Sarmiento, pertenece formalmente desde mayo de 1995 a Cometrans, una empresa que nucleaba en su momento a pequeñas y medianas empresas del transporte automotor de pasajeros, y hoy está controlada por la familia Cirigliano.

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Esta es también propietaria del Grupo Plaza, que concentra las principales líneas de colectivos, y de los talleres ferroviarios EMFER.

También tiene operaciones en seguros, construcción de carrocerías de autobuses y participó en licitaciones en el exterior, por lo menos en Brasil. A principios de la década de 1990, los Cirigliano sólo eran dueños de las líneas 61 y 62 de colectivos, pero fueron acrecentando su posición económica a partir de ahí.

Cometrans ganó la licitación del Mitre y del Sarmiento a mediados de la década del 90 porque cotizó el menor desembolso por parte del Estado para sostener y mejorar la infraestructura del servicio: 439 millones de dólares en 10 años.

Una de las principales características de la privatización ferroviaria fue que permitió duplicar en dos o tres años la cantidad de pasajeros transportados. Impulsadas por esta situación y con precios de los pasajes que no estaban tan retrasados como ahora, las concesionarias, incluidas TBA, presionaron para una renegociación de los contratos que contemplaba nuevos aportes del Estado en obras de infraestructura, y una suba de tarifas, al mismo tiempo que hacía una medición parcial del impacto del mayor volumen de pasajes vendidos.

El trámite de esas negociaciones fue complicado tanto en los últimos dos años del gobierno menemista como en el período de Fernando de la Rúa. Después, con la devaluación y con cierta caída de los pasajeros transportados debido a la crisis, las cosas cambiaron totalmente.

Aunque en igual período la mayor parte de las empresas privatizadas no recibieron aumentos de tarifas, las concesiones ferroviarias y el autotransporte consiguieron importantes subsidios para mantener los pasajes congelados y para cubrir deudas contraídas para encarar obras a cuenta del Estado. (Se siguieron endeudando aunque el Tesoro no pagaba, acrecentando intereses y en muchos casos terminaron paralizando los emprendimientos.)

Sólo por la vía de lo que se recauda por la tasa al gasoil (que tiene también otros destinos), TBA percibió $ 28,8 millones en 2003, igual cifra en 2004, menos penalizaciones (el único año en que se cobraron), $ 71,6 millones en 2005 (justo el año del incidente anterior en la estación de Haedo), $ 49,02 millones en 2006, $ 38,5 millones en 2007, y $ 36,3 millones en lo que va de este año, según la Secretaría de Transporte.

Pero además los subsidios para cubrir gastos corrientes de las concesionarias tienen partidas presupuestarias
asignadas, y en el curso de cada ejercicio hay además reasignaciones desde otros destinos para los ferrocarriles urbanos.

  • Compensaciones

    Aunque el 1 de enero de este año subieron los pasajes, las compensaciones no disminuyeron, sino que por el contrario aumentaron. Según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), en el primer semestre de este año, el Estado había entregado $ 1.408,7 millones a trenes y subtes. La cifra representó, según la entidad, 61% más que en igual período de 2007.

    Además de estos beneficios, el Grupo Plaza recibe también gasoil a precio subsidiado, sobre todo para los colectivos, y en menor medida para los trenes. TBA, además, forma parte junto con Metrovías y Urquiza del grupo Roggio, de la unidad de gestión ferroviaria a la que el Estado entregó los ferrocarriles Roca, San Martín y Belgrano Sur, cuando rescindió los contratos y practicó una reestatización teórica.

    Con controles inexistentes sobre el destino de los fondos que entrega el Estado, los hermanos Claudio y Mario Cirigliano son muy cercanos al secretario de Transporte, Ricardo Jaime. En 2006, crearon la empresa aérea Safe Fligh, sin rutas ni aviones, y se sospecha que pagó durante meses los sueldos de los ex empleados de Southern Winds, cuando ésta sucumbió por el escándalo de la cocaína. En los últimos meses, también se los mencionó como interesados en Aerolíneas Argentinas, aunque el sospechoso ocultamiento de los números que hizo el Grupo Marsans obligó a desistir a los Cirigliano y a otros amigos del titular de Transporte.
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