31 de octubre 2003 - 00:00

Ibarra recibirá dinero de apuestas de los porteños

Aníbal Ibarra sumó ayer más de u$s 90 millones al presupuesto porteño que le repartió Néstor Kirchner en dos actos: uno es un crédito del Banco Mundial para la modernización de la línea A de subterráneos -la que atraviesa avenida Rivadavia, la principal arteria porteña- por u$s 80 millones. El otro es la firma del mentado convenio para recibir dinero de los juegos de azar, que se comercializan en la Capital Federal, que le reportará más de $ 35 millones.

Así, logra el no peronista que los gobiernos del PJ le arrimen más suerte que todo lo que esperó alguna vez del aliancista Fernando de la Rúa
.

Eduardo Duhalde
ya lo había beneficiado dándole un porcentaje de coparticipación que la ciudad no tenía, le transfirió el cobro del impuesto a los sellos, el Mercado de Hacienda y los votos del peronismo para que le aprueben la renegociación de la deuda pública de la Capital Federal, lo que le significó en conjunto cerca de $ 300 millones.

Ahora es Kirchner el que le arrima fondos en una jugada que Ibarra quiere que se refleje, como parte de la amalgama que ensaya con el gobierno, y abultar su álbum fotográfico con esas imágenes de apego presidencial.

El tema de subterráneos tiene significación, porque en esa línea del trasporte tiene injerencia el gobierno y redundará en la extensión de nuevas estaciones, que quizá se concluyan sobre el final del segundo mandato de Ibarra -el que inicia el próximo 10 de diciembre- y pueda cortar las cintas. El tema del juego le reeditará una histórica polémica.

Durante la gestión de Fernando de la Rúa, casi al inicio de la gestión de Ibarra, por diciembre de 2000, el jefe de Gobierno suscribió un convenio similar con el gobierno de entonces, para que le sea transferido el producido de los juegos de azar que tiene a su cargo Lotería Nacional. Como ese convenio incluía las ganancias del Casino Flotante y la Legislatura prohibió las ruletas -ésa por estar en el río dirime un conflicto jurisdiccional en los tribunales-, ni siquiera llegó a ser tratado en el recinto. Especialmente los radicales, con un alarde de puritanismo blasfemaron contra el casino que le propio De la Rúa clausuró cuando era jefe de Gobierno porteño, pero luego le advirtieron que las aguas del río eran nacionales, no capitalinas, una propiedad que no está hoy clara.

Pasó el tiempo, De la Rúa sorprendió cuando decretó la instalación de tragamonedas -otro juego prohibido en la ciudad- pero más tarde viajó en helicóptero, y con Duhalde presidente, Ibarra recibió la promesa de la firma del convenio con Lotería que se anunció ayer finalmente -tal como venía anticipando este diario que ya estaba listo el contrato-. Ahora la Legislatura porteña debe ratificarlo para que se concrete, con más ánimo de los legisladores para permitir que el casino aporte a planes de viviendas sociales. Un caso es el de Miguel Doy quien -como anunció este diario- impulsa una modificación de la ley de juegos en ese sentido, siendo que ese legislador porteño pertenecía al belicismo, opositor entonces de las ruletas.

Raro, que cuando se sancionó la ley de juegos porteña que impuso que sólo el jefe de Gobierno puede pedir la instalación de casinos en la Capital Federal -y debe ser aprobada con mayoría especial- espetó un histórico discurso en el recinto otro ex belicista, Enrique Rodríguez. El legislador agradeció por la redacción de la norma 538, entre otros, a Alberto Fernández, actual jefe de Gabinete, quien ayer anunció el convenio, el cual establece:

• Lotería tiene exclusividad en la explotación de los juegos que actualmente administra (billetes, bingos, casino) durante ese lapso.

• Podrán habilitarse más juegos con la conformidad de Lotería y el Instituto de juegos porteño.

• Antes del 20 de cada mes Lotería depositará el dinero acordado.

• Este año, al entrar en vigencia el convenio, Lotería transferirá al Instituto porteño 35% de sus ganancias (el resto es para el Ministerio de Desarrollo Social).

• A partir de 2004 la Capital recibirá 50% de las ganancias de Lotería, cerca de $ 60 millones.

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