Están enardecidos los radicales con Aníbal Ibarra, a quien han comenzado a tratar de «estalinista» y «autoritario». Sucede que hace aproximadamente un año, bajo la conducción de «Maco» Fernández Gaido, la UCR de la Capital Federal refinanció una deuda de $ 400.000 con el Banco Ciudad, operación que quedó cifrada en un convenio. Cuando se dispusieron los aportes oficiales a las campañas de los partidos, el Banco Ciudad resolvió suspender ese acuerdo y cobrarse la deuda con esas contribuciones, con lo cual la UCR porteña quedó sin disponer del aporte correspondiente.
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Los dirigentes de ese partido entendieron que, aun discutible desde el punto de vista administrativo, la medida tiene un sesgo persecutorio evidente para un competidor en la campaña electoral.
La idea de que Ibarra utiliza al Estado en la pelea por los votos está alimentada por muchas anécdotas.
•Horas extra
Entre otras, la participación de camionetas y personal de Logística del Gobierno de la Ciudad (provistos de «handies» y todo) para, ya muy entrada la madrugada, pintar de blanco los carteles que contienen críticas al jefe de Gobierno. En la avenida Belgrano y Balcarce es habitual ver a los empleados municipales hacer horas extra a las 4 de la mañana.
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