Hace tan sólo cinco días, durante dos horas y cuarto Néstor Kirchner pasó revista a sus éxitos en materia económica en la inauguración del período ordinario de sesiones en el Congreso. Hasta se burló de sus opositores críticos. Habló de la caída en el desempleo, de las alzas continuas en el PBI argentino, de la reducción de la pobreza y también de la mayor equidad que muestra la sociedad en la distribución del ingreso. Ahora se le precipita una crisis en la principal provincia del país, gobernada por Felipe Solá, efecto directo en las finanzas provinciales del reciente aumento efectuado a docentes. Simultáneamente, los mercados soportan el peor momento en un año. Impactan ahora más que cuanto sucede con la economía de China los efectos de la manipulación del índice de inflación. Ayer se desplomaron los papeles locales y se complica el acceso a financiamiento, aunque no se lo necesite por ahora. Pero el discurso de Kirchner, ¿equivale al canto del cisne? El ave nunca emite sonido salvo, como asegura la leyenda, la melodía previa a su desaparición.
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