Cuatro nuevas marchas nacionales, nuevos cortes de calles y rutas y el desafío de revivir en los jubilados el espíritu de Norma Plá son parte del nuevo fixture combativo de la izquierda criolla, surgido del congreso nacional del Partido Obrero que se celebró este fin de semana en el partido bonaerense de Avellaneda.
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El encuentro, liderado por Jorge Altamira y Néstor Pitrola, tuvo como uno de los principales temas de su agenda volver a activar la lucha callejera de los jubilados. «Ahora vamos a apoyar a los sectores más empobrecidos de la sociedad y no sólo a los beneficiarios de los planes sociales», explicó a este diario Pitrola, jefe del Polo Obrero, el brazo piquetero de esta agrupación trotskista.
La idea de Altamira y de Pitrola es que el PO se ubique como el principal referente de la izquierda, un espectro del mapa político argentino que consideran desierto. Y el mejor método para reposicionarse, razonan, es a través de la movilización y el reclamo junto a los sectores más postergados de la sociedad. El encuentro, al que asistieron 956 delegados de 16 provincias, destacó el crecimiento que el PO registró en las últimas elecciones de octubre en Tucumán y Salta.
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«Queremos que el 26 de junio -fecha en la que fueron asesinados los activistas piqueteros Darío Santillán y Maximiliano Kosteki durante la presidencia transitoria de Eduardo Duhalde- sea el 24 de marzo del movimiento piquetero y por eso en este nuevo aniversario a fin de mes vamos a volver a cortar el Puente Pueyrredón», anunció Pitrola en el cierre del acto. Pero esa no será la única reivindicación que el movimiento piquetero encabezará de aquí en más: la juventud del PO, tal vez una de sus alas más rebeldes y contestatarias, planea nuevas marchas y protestas para reclamar becas universitarias y nuevas fuentes de trabajo para la juventud obrera.
En julio, la izquierda criolla apuntará sus reclamos a su ex colega de piquetes -hoy funcionario kirchnerista a cargo de la Secretaría de Hábitat Social-, Luis D'Elía. A él le exigirán una nueva titularización de tierras en reemplazo del actual Plan Federal al que calificaron de «estafa de la patria contratista».
Dentro del fixture izquierdista, la primera semana de agosto será el turno de las marchas y cortes en reclamo de bolsas de trabajo para ingresar en la obra pública como empleados blanqueados, a diferencia de lo que ocurre actualmente con las contraprestaciones que los desocupados realizan a cambio de recibir los subsidios del Estado. Este vínculo no goza de los beneficios de una relación laboral, como aportes jubilatorios, seguro de riesgo de trabajo, ni indemnización.
En octubre será el debut de los comandos de jubilados y pensionados combativos, quienes, según Pitrola, «retomarán el estandarte de Norma Plá» para exigir la reestatización de las AFJP y la duplicación de las pensiones mínimas.
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