13 de junio 2003 - 00:00

Kirchner, ayer en La Matanza, con su estilo de confrontación

Bajo la lluvia, Néstor Kirchner desembarcó ayer en el corazón del conurbano para castigar a sus críticos, prometer una lucha feroz contra la corrupción y anunciar, en explícito respaldo a la campaña reeleccionista de Felipe Solá, la primera obra pública de su gestión.

En su primera visita a la provincia de Buenos Aires desde que el 25 de mayo asumió el gobierno, ante un auditorio de empresarios y dirigentes reunido en la Universidad de La Matanza, Kirchner capitaneó el acto de lanzamiento de Banexo, un sistema de crédito para PyMEs.

«Algunos me critican diciendo que abro muchos frentes. A ésos les digo que no vine a sentarme a dormir en el sillón del presidente, vine a trabajar. No le esquivo a ningún problema»
, toreó Kirchner desde el podio que compartió con Solá.

Con el mismo tono, como si estuviera aún en campaña, aseguró que con su mandato se inició «el camino del cambio» hacia «un país diferente» y prometió que no va a «pactar con la corrupción ni con los corruptos».

«Yo vengo a gobernar y tengo la oportunidad histórica de ser la bisagra para impulsar un nuevo modelo de país», aseguró.

Por imponderables, fue fugaz su paso por La Matanza, territorio que lo cobijó en el cierre de su campaña presidencial el 24 de abril pasado, adonde ayer volvió para ser distinguido «huésped de honor».

• Cambio

Tenía previsto recorrer una fábrica reactivada que gestiona una cooperativa de obreros pero la llovizna persistente y el rumor sobre un supuesto escrache de empleados de frigoríficos --per-judicados por la suspensión de Cuota Hilton (ver pág. 7)- lo forzaron a redefinir su hoja de ruta.

Por eso casi ni pisó la calle: el Presidente llegó a la Universidad -donde se siguieron dictando clases normalmente-, se reunió unos minutos con Solá y el intendente local
Alberto Balestrini en la oficina del rector Daniel Martínez y salió a dar su discurso.

Solá pagó con elogios
el gesto presidencial de anunciar el inicio de una obra hídrica para una zona de constante inundación en La Matanza, que empezará a construirse el 1 de julio y será el primer trabajo de infra-estructura de la gestión del sureño.

«Usted está en Buenos Aires, Buenos Aires está con usted»,
halagó el bonaerense con un aforismo. Un rato antes, confiado, aseguró que el 14 de setiembre -cuando pone en juego su continuidad en la provincia-«triunfará ampliamente».

• Ayuda

Se apilaron para aplaudir al dúo, el ministro de Producción Rafael Magnanini -gestor del acto-, Raúl Rivara y Julio De Vido, de Infraestructura bonaerense y nacional, el jefe de Gabinete Florencio Randazzo y una corte de intendentes, entre otros Manuel Quindimil, Julio Pereyra y Hugo Curto.

«Hay que demostrarles a los representantes de algunas escuelas económicas que vamos a hacer una nueva Argentina, le guste a quien le guste»
, dijo Kirchner y lanzó un pedido a los empresarios presentes: « Necesito ayuda».

Luego reprochó a quienes «
decían que en mi gobierno no iba a haber obra pública».

Ese fue el nexo ideal para recordar a su antecesor,
Eduardo Duhalde, a quien elogió por haber licitado obras (y haber obtenido el financiamiento) que ahora, a pocos días de asumir como presidente, Kirchner puede salir a anunciar en público.

Esa ronda seguirá. Por la ma-ñana, por teléfono, Kirchner y Solá habían pactado el formato del acto y acordaron que el Presidente -que hoy viaja a Santa Fe-continuará colaborando con la campaña del gobernador.

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