Néstor Kirchner viajará a Cuba en la primera semana de mayo. Lo hará pocos días después de que se vote en Ginebra una moción de censura a la violación de los derechos humanos en ese país, en la cual la Argentina se abstendrá. El Presidente postergó el viaje para no aparecer votando por indicación de Fidel Castro, cuyos gestos de dictador el gobierno consiente como si fuera una fatalidad imposible de resistir. Igual, se cuidará Kirchner de no irritar a Washington y espera reunirse con dirigentes de la disidencia en la isla, aunque no se prevén cambios en la situación de la médica Hilda Molina, a quien Castro le impide salir de la isla. Se justificará el viaje de este presidente, que dice que le disgusta volar, en el fomento de las relaciones comerciales, pero la Argentina sigue sin cobrar una deuda cuyo capital alcanza hoy los u$s 1.500 millones, que se remonta a 1974, y se consuela con los u$s 270 millones que se comercian a través de uno de los famosos fideicomisos creados por el Estado para hacer negocios.
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El viaje ha sido postergado varias veces por el Presidente hasta el momento de poder cumplir con el compromiso público (y el de su esposa) de recibir en la isla a representantes de la disidencia con la dictadura castrista. Eso no ha sido posible hasta ahora por la escalada dialéctica en que se enredó el gobierno sobre la situación de la médica Informate más
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