30 de junio 2003 - 00:00

Kirchner desiste de borrar candidatos en listas del PJ

Puede ser un repliegue táctico, pero Néstor Kirchner reverenció a Eduardo Duhalde y, al menos por el momento, desistió de infiltrar hombres propios en la lista de diputados nacionales por Buenos Aires, pretensión que compartía -en desmedro de enemigos comunes-con Felipe Solá.

«Voy a respetar la decisión del peronismo bonaerense»
, dijo el Presidente en Ensenada, hasta donde viajó escoltado por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, para regalarle una foto al gobernador bonaerense, práctica que ensayó 24 horas antes con Aníbal Ibarra en Capital Federal.

Kirchner y Solá, que luego de algunos roces retomaron el domingo último el diálogo fluido, comparten el deseo de eyectar de la boleta nacional a Carlos Ruckauf y Graciela Camaño. Por motivos varios, sobre ambos ex funcionarios de Duhalde, confluye el desprecio del santacruceño y el bonaerense.

Pero Kirchner retrocedió y Solá limitó su margen de acción a una charla con Duhalde. «Hasta que no venga 'Negro', esto no se define», mandó a decir el gobernador que, difuso, a unos les advirtió que no quiere alianzas, mientras invita a merendar a extrapartidarios a Casa de Gobierno.

El lunes, de hecho, por expreso pedido presidencial, Eduardo Sigal se reunió con Solá para definir la mecánica que usará el funcionario de Kirchner para bajar su postulación en la provincia sin dejar a la deriva a los dirigentes que amontonó tras su Partido de la Unión.

Eso lo había charlado Sigal con el Presidente en Paraguay dos semanas atrás, y el jueves último Kirchner dijo públicamente que lo que el frentista «debía hacer» era bajar su candidatura. Sigal tardó pocas horas en reaccionar: el sábado anunció que no competirá por la gobernación.

Kirchner y Solá presumen que Duhalde no abrirá algunos huecos en la lista nacional, pero que, al margen de la voluntad que blanqueó José María Díaz Bancalari, de no ceder la bole-ta de gobernador a otros partidos, permitirá que, como ocurrió en 1999 y 2001, el PJ se beneficie con pseudolemas.

Por boca de algunos peronistas circuló la semana última la opción B: si sobreviven Ruckauf y G. Camaño, las vacantes podrían generarse a partir de borrar de las listas a los duhaldistas que perduran en el gabinete de Kirchner,
Aníbal Fernández en Interior y José Pampuro en Defensa.

• Acuerdos

Al margen, Solá envió a su ministro de Gobierno, Federico Scarabino, a avanzar en acuerdos variopintos: tendió puentes con la UCeDé de Hugo Bon-tempo, disidentes del adolfismo que tienen el sello PUL, un puñado de vecinalistas y todo el universo kirchnerista, salvo el piquetero Luis D'Elía.

En ese combo entran el PU de Sigal, el Partido de la Victoria de
Aldo San Pedro, y Memoria y Movilización de Eduardo Luis Duhalde. Esos tres referentes facturaron su tempranero apoyo a Kirchner y hoy ocupan despachos nacionales.

Para ellos
Kirchner busca espacios, y la alternativa es que puedan sumarse, al menos uno, a la boleta de diputados nacionales. En otras provincias, al Presidente esa mecánica le dio resultado: en Entre Ríos y en Chaco, logró que Jorge Busti y Jorge Capitanich abran las listas para candidatos kirchneristas.

Pero con
Duhalde la historia es distinta. Por orgullo, el ex presidente no puede permitir que le impongan nombres. Consciente de eso, Kirchner reculó y aclaró que en la provincia aceptará lo que diga el partido; es decir, Duhalde.

Solá pide lo mismo, pero se conforma con menos: quiere congregar todas vertientes tras su candidatura y clonar su bole-ta en peronistas que van por afuera, como
Pablo Bruera en La Plata y Carlos Brown en San Martín; o para extrapartidarios que simpatizan con él, como Gustavo Pulti en Mar del Plata.

Ese ensayo no es bien visto por el grueso de los caciques del PJ que, de todos modos, aceptarán como siempre la palabra final de Duhalde, por más que no respete sus deseos. Por caso, es probable que el PJ le preste a la UCeDé su fórmula, como ya ocurrió con
Ruckauf en 1999.

Ese fárrago de cuestiones tiene que atender
Duhalde apenas llegue. Tiene tiempo: los cierres de listas -el 14 de julio vence el plazo oficial-se resuelven en las últimas 48 horas. Si no demora nuevamente su regreso, tendrá una semana de tiempo para definir sus próximos pasos.

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