Kirchner desiste de borrar candidatos en listas del PJ
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«Voy a respetar la decisión del peronismo bonaerense», dijo el Presidente en Ensenada, hasta donde viajó escoltado por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, para regalarle una foto al gobernador bonaerense, práctica que ensayó 24 horas antes con Aníbal Ibarra en Capital Federal.
Por boca de algunos peronistas circuló la semana última la opción B: si sobreviven Ruckauf y G. Camaño, las vacantes podrían generarse a partir de borrar de las listas a los duhaldistas que perduran en el gabinete de Kirchner, Aníbal Fernández en Interior y José Pampuro en Defensa.
• Acuerdos
Al margen, Solá envió a su ministro de Gobierno, Federico Scarabino, a avanzar en acuerdos variopintos: tendió puentes con la UCeDé de Hugo Bon-tempo, disidentes del adolfismo que tienen el sello PUL, un puñado de vecinalistas y todo el universo kirchnerista, salvo el piquetero Luis D'Elía.
En ese combo entran el PU de Sigal, el Partido de la Victoria de Aldo San Pedro, y Memoria y Movilización de Eduardo Luis Duhalde. Esos tres referentes facturaron su tempranero apoyo a Kirchner y hoy ocupan despachos nacionales.
Para ellos Kirchner busca espacios, y la alternativa es que puedan sumarse, al menos uno, a la boleta de diputados nacionales. En otras provincias, al Presidente esa mecánica le dio resultado: en Entre Ríos y en Chaco, logró que Jorge Busti y Jorge Capitanich abran las listas para candidatos kirchneristas.
Pero con Duhalde la historia es distinta. Por orgullo, el ex presidente no puede permitir que le impongan nombres. Consciente de eso, Kirchner reculó y aclaró que en la provincia aceptará lo que diga el partido; es decir, Duhalde.
Solá pide lo mismo, pero se conforma con menos: quiere congregar todas vertientes tras su candidatura y clonar su bole-ta en peronistas que van por afuera, como Pablo Bruera en La Plata y Carlos Brown en San Martín; o para extrapartidarios que simpatizan con él, como Gustavo Pulti en Mar del Plata.
Ese ensayo no es bien visto por el grueso de los caciques del PJ que, de todos modos, aceptarán como siempre la palabra final de Duhalde, por más que no respete sus deseos. Por caso, es probable que el PJ le preste a la UCeDé su fórmula, como ya ocurrió con Ruckauf en 1999.
Ese fárrago de cuestiones tiene que atender Duhalde apenas llegue. Tiene tiempo: los cierres de listas -el 14 de julio vence el plazo oficial-se resuelven en las últimas 48 horas. Si no demora nuevamente su regreso, tendrá una semana de tiempo para definir sus próximos pasos.




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