Néstor Kirchner se encamina a obtener pasado mañana su primera victoria política en el Congreso. En un trámite celerísimo, el Senado aprobará y girará a Diputados una modificación a la ley del PAMI para habilitar al Ejecutivo una eventual intervención a la obra social de jubilados.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ahí el gobierno tropezó la semana con sectores sindicales que les bloquearon el camino a los directores designados por Kirchner, Juan González Gaviola y Ramón Granero, cuando anunciaron -entre otras medidas-el relevo de gerentes ligados, supuestamente, a Luis Barrionuevo.
El Ejecutivo, tras una conferencia con los jefes de los bloques PJ de Diputados y Senado -José María Díaz Bancalari y Miguel Angel Pichetto, respectivamente-, envió el proyecto a la Cámara alta con un propósito evidente, aunque inconfesado: que la iniciativa sea votada en el cuerpo donde el oficialismo tiene quórum propio (en la otra ala parlamentaria, apenas es primera minoría) y Barrionuevo ocupa una banca clave, al frente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social.
•Fogonero
El cacique gastronómico fue el principal fogonero de la ley actual que rige el PAMI. El texto, consensuado con la UCR en Diputados -donde se aprobó casi a libro cerrado y sin debate-, convierte a la obra social en la provincia número 25. Obliga, cada vez que se la quiere intervenir, a una aprobación de ambas cámaras del Congreso, igual que si se tratara de una provincia. Por si fuera poco, impone la intervención de la Auditoría General de la Nación -que debe estar en manos de la oposición-en el trámite previo.
Según la norma vigente, la obra social sólo puede ser intervenida «frente a situaciones de grave deterioro institucional que así lo justifiquen». En la iniciativa, se permite que el Poder Ejecutivo pueda intervenir y que también se amplíe el marco de motivos para reclamar una medida de esas características. Sea por el Congreso o el Ejecutivo, la ley fija para la intervención un plazo tope de 180 días «sin ser prorrogada», luego de lo cual el Instituto deberá normalizarse.
El gobierno pretende que el PAMI pueda intervenirse «cuando aquel deterioro pueda poner en riesgo la administración general del Instituto, y el efectivo control administrativo y técnico de las prestaciones». Asimismo, cuando no se puedan llevar a cabo las tareas de fiscalización y de control «para garantizar la transparencia de la gestión» o no se dé cumplimiento a lo dispuesto por el directorio, tal cual sucede con la administración a cargo del mendocino González Gaviola.
•Comisión
Para proceder a la votación en el recinto de la propuesta, ya está aceitado el trámite previo en la Comisión de Salud, que encabeza la misionera Mercedes Oviedo. Mañana deliberará esa dependencia con la decisión de emitir dictamen favorable. Los radicales prometieron avalar el tratamiento sobre tablas en la habitual sesión de los miércoles.
Barrionuevo, que forma parte de esa comisión, seguramente, planteará objeciones, sobre todo porque se intentó eludir de manera inexplicable -desde el punto de vista reglamentario-que el proyecto pasara por Trabajo y Previsión. De acuerdo con las normas que rigen la vida interna, la comisión que maneja el gremialista debe estudiar todas las iniciativas relacionadas como obras sociales.
En el bloque peronista, Pichetto y la mesa de conducción -de la cual forma parte Barrionuevo-el mismo viernes (a minutos de que hubiera ingresado la modificación a la ley del PAMI) armaron el esquema para aprobarla en tiempo récord.
Oviedo, ipso facto, cursó las invitaciones a la miembros de Salud, desde el tucumano Pablo Walter (vice de la comisión) hasta los radicales Carlos Maestro, Luis Falcó y Juan Carlos Passo, pasando por los justicialistas Mario Mera, Ada Maza, Roxana Latorre, Beatriz Halak, Graciela Bar, Eduardo Menem y Barrionuevo; y las provinciales Marita Colombo (Frente Cívico-Catamarca), Nancy Avelín (Cruzada Renovadora-San Juan) y la neuquina afín al kirchnerismo Luz Sapag (MPN).
Dejá tu comentario