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17 de mayo 2006 - 00:00

Kirchner invitó a la plaza, pero ya se bajó del balcón

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Unico orador en el Salón Blanco, Néstor Kirchner se calzó ayer, además, el traje de promotor del acto montado en su honor: desde la Casa Rosada, convocó «a todos los argentinos» a participar de la «plaza del sí» que el gobierno prepara para el 25 de mayo.

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Hasta anoche, el Presidente alentó cada movimiento desde las sombras. Pero ayer, en medio de una ceremonia en la Casa de Gobierno, se puso al frente del acto que, según decidió en las últimas horas, no ofrecerá la postal sepia del discurso desde el balcón.

«Invito a todos los argentinos a festejar el día de la patria y, por supuesto, también a festejar que hace tres años comenzamos a pelear para salir de la crisis que vivimos hace tiempo», se autoelogió Kirchner, demiurgo y apologista de la celebración montada en su nombre.

En tono confesional, buceó en otro episodio que obsesiona al kirchnerismo: la reelección. «Recién el año que viene son las elecciones, falta mucho tiempo todavía», repitió ayer en público el salmo que el patagónico expone en privado frente a íntimos y los que buscan serlo.

  • Cuestiones puntuales

  • Las tres definiciones -dos desde un atril; la otra formalizada en la confianza de sus colaboradoresterminan de perfilar el tono del show del 25-5 y desmalezan cuestiones puntuales sobre la organización:

  • En el claroscuro que hay entre la certeza de que está garantizada una presencia de más de 100 mil personas y el temor de que los números que le pronostican no sean reales, Kirchner se puso ayer al frente de la convocatoria para reforzar la tracción de gremios, intendentes del PJ, gobernadores y piqueteros. «Ya no hay intermediarios: si invita Kirchner, todos tienen que mover más de lo que tienen», tradujo, anoche, un operador kirchnerista. Es decir: el que no lleve «la columna» que corresponde a la plaza, pasará a integrar una lista negra oficial. Es el mensaje que subyace del hecho de Kirchner invitando, en persona, y desde la Casa Rosada. Además, en el tumulto, le dedicó una parrafada a la oposición: «Algunos están molestos», pero es «muy bueno» que se festeje el 25 de Mayo.

  • La referencia sobre que es muy pronto para hablar de candidaturas se interpretó como una indicación directa: deben apagarse de inmediato, o al menos moderarse, los ecos kirchneristas que impulsan un segundo mandato de Kirchner. Deben receptarlo, además, los que se apuran a anotarse como candidatos para 2007. Anteayer, motorizado desde la UCR, se agitó el Operativo Clamor por la reelección. Pero, contrariamente a lo que planean gremios y piqueteros, Kirchner avisó que debe haber en la plaza pedidos a favor de la reelección. Es una advertencia a los que, quemando almanaques, piden recrear el 22 de marzo de 1952 en que «la plaza» pidió a Evita que acepte ser vice de Perón.

    Frente a esa óptica, aunque sectores de Compromiso K insisten en que podría haber « palabras» sobre el segundo mandato, tampoco Kirchner haría referencias al asunto. En cambio, insistirá en el carácter «histórico» de su gestión y dirá, como anticipó ayer, que se dedica a «gestionar».

  • Decepcionante noticia para los nostálgicos que se derretían por ver a Kirchner en el balcón de la Casa Rosada, en un remix del Perón de brazos extendidos (del primer Perón, no del último, el de los 70, que hablaba desde atrás de un blindex). El Presidente desactivó la opción de salir al balcón porque, pocos años atrás, los ocuparon protagonistas de la historia que él suele castigar con fruición en sus discursos, como Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Sin saludo y discurso desde el balcón, perdura otra opción: que Kirchner realice alguna actividad en el Cabildo, tentado a dorar su intervención con un tono fundacional; adánico. Así y todo, todavía siguen en el abanico un mensaje desde el escenario y/o una caminata entre la gente.

    La convocatoria de Kirchner coincide con la agitación que reina entre los kirchneristas y, también, entre los que quieren serlo. Ayer, se repitieron las rondas entre dirigentes del PJ, caciques gremiales, piqueteros y sectores de la UCR para «planear» la plaza.

    A pesar de que Kirchner, durante el apartado en que pidió a la oposición que «me dejen gobernar», planteó que el gobierno está abocado exclusivamente «a gestionar», la verdad es otra: no hay funcionario u operador kirchnerista que no esté, por estas horas, dedicado a la «plaza del sí».
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