El gobierno nacional se comprometió ayer a colaborar con efectivos, logística y tareas de inteligencia con la Policía Bonaerense para enfrentar la inédita ola delictiva que afecta la Capital Federal y el conurbano. Así lo acordaron el ministro de Justicia, Gustavo Béliz, y el secretario de Seguridad bonaerense, Juan Pablo Cafiero, quienes anunciaron la creación de un Estado Mayor Conjunto del Area Metropolitana, integrado por la Policía Federal, la Bonaerense, Gendarmería, Prefectura y la SIDE. Los secuestros extorsivos y los robos de automóviles recibirán atención prioritaria del grupo, conformado por los titulares de las áreas mencionadas y sus responsables políticos. Desde hace tiempo se viene insistiendo en encarar de modo global los problemas de seguridad de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano, por lo que este intento resulta plausible. Sin embargo, no hay que olvidar que ésta no es la primera vez que se hacen planes de ese tipo y que, en general, la falta de voluntad política para sostener el esfuerzo ha condenado esas iniciativas al fracaso. Durante su gobierno, Eduardo Duhalde se reunió dos veces con el gobernador Felipe Solá, pero diferencias más políticas que operativas impidieron la puesta en marcha de un plan conjunto de seguridad a pesar de la gravedad de la situación.
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