Kirchner negocia con la CGT la libertad sindical
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La principal inquietud de los sindicalistas tradicionales fue la expectativa que Kirchner había creado en Víctor De Gennaro para desregular el régimen de personerías gremiales. De Gennaro es el líder de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y fue el vocero del anuncio del Presidente: según él, el Presidente le prometió que se modificaría la ley de asociaciones profesionales para que en cada actividad pudiera haber más de un sindicato. A este gremialista le interesa especialmente dicha reforma, ya que, entre otras cosas, su CTA podría conseguirpersonería. Claro, las consecuencias irían más lejos. Eliminado el monopolio de la representación de un sindicato por rama de actividad, también entraría en crisis el sistema de convenio colectivo único (cada sindicato podría suscribir el propio) y también de obra social-(caja de salud) única. En definitiva, se pondría fin al sistema de organización y financiamiento sindical tal como se conoció hasta ahora.
Cavalieri, antes de llegar a la Casa Rosada, temió lo peor: a que pese a su avanzada edad tal vez lo estarían obligando a convertirse en opositor. Por eso hizo tanta fiesta cuando Kirchner le dijo que respetaría la ley. Es cierto, el Presidente no le aclaró otra obviedad: que la ley se puede modificar. De Gennaro todavía no tiene derecho a sentirse defraudado al menos en la superficie de las formalidades.
Eso sí, Cavalieri tuvo otros indicios a partir de esa charla con Kirchner para mantener la apuesta en favor de un acuerdo que terminaría con la presencia del mandatario en la CGT. Esas señales las aportó el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en Suiza. Hasta allá viajaron varios «gordos» que dialogaron con Tomada a la orilla del Lago Leman. «Muchachos, ustedes saben cómo pienso yo. Lo de la libertad sindical no va a avanzar. Lo que sí necesito es que me ayuden con el PAMI, para cambiar a los directores puestos por ustedes.» Como encontró receptividad en Cavalieri y en West, Tomada fue más allá: «Vamos a tener que hacer un gesto y darle una banca al camionero». Se refería a Moyano, con quien el Presidente almorzó el día que recibió al «Gitano». Los «gordos» también admitieron ese acuerdo.
• Datos
De esa negociación se desprenden varios datos. El primero, que los sindicalistas más tradicionales decidieron pactar con Kirchner sobre la entrega de dos directores del PAMI que, en rigor, fueron nominados por Daer (Domingo Petrecca) y Luis Barrionuevo (Reinaldo Hermoso). A tal punto que la propuesta para que uno de los nuevos delegados de la CGT sea el aduanero Carlos Sueyro la está llevando adelante Cavalieri. El otro indicio importante de las tratativas entre el gobierno y la CGT es que, más allá de lo que suceda con la libertad sindical, Kirchner y Tomada están dispuestos a desairar a De Gennaro y su CTA, privilegiando a Moyano en la composición del nuevo directorio del PAMI. La jugada era previsible: al atraer al Movimiento de Trabajadores Argentinos de Moyano y Juan Manuel Palacios (colectiveros), el oficialismo ahuyenta varios fantasmas. El de la agresividad de los gremios de transportes, únicos capaces de parar el país, es el más temido. Sobre todo cuando Moyano montó en cólera por una negociación iniciada con Julio De Vido por la designación del nuevo secretario de Transportes, que no llegó a buen puerto. Kirchner no solamente llevó a almorzar al gremialista. También subió al Tango 01 a Alicia Castro para llevarla a Brasilia el miércoles pasado. No hay que perder de vista a esta diputada: es amiga personal de Cristina Kirchner y está alineada con Moyano en la MTA. Ayer hizo declaraciones: «La renovación ética tiene que alcanzar al sindicalismo. Estoy segura de que los trabajadores argentinos no se sienten identificados ni representados con la conducta de los sindicalistas afines a Barrionuevo que se han abroquelado en el PAMI para defender los negocios particulares contra los intereses de los jubilados». La diputada Castro investiga desde hace tiempo la urdimbre entre salud y política, especialmente cuando tiene que ver con Barrionuevo o con Enrique Nosiglia, quien tiene en vilo a Raúl Alfonsín (el ex mandatario no quiere verse enfrentado a Kirchner por relaciones cuyo alcance nunca entendió del todo).
• Acercamiento
El representante del sector de Moyano y Castro en el instituto sería Carlos Schmidt, un gremialista naval que ya estuvo en el directorio durante la gestión de Víctor Alderete, con quien terminó enemistado. El acercamiento con el MTA aleja otro peligro, el de la unificación de todos los gremios en una sola CGT.
La negociación de Kirchner y Tomada (ministro ligado tradicionalmente a los «gordos» en favor de quienes litigó toda su vida) hace avanzar un par de pasos al gobierno en el PAMI. Pero no todo lo deseado. Con los dos directores del Estado ya designados (Juan González Gaviola y José Granero) y los dos del sindicalismo (se espera ahora el regreso de Daer para concretar la promesa que le hicieron a Tomada en Ginebra), Kirchner no conseguirá todavía hacerse del control del directorio, que está integrado también por jubilados elegidos hace pocos meses. Y sólo si se domina el directorio se puede hacer renunciar a los gerentes, que son los que manejan diariamente el organismo.




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