10 de octubre 2003 - 00:00

Kirchner pidió colaboración a Uruguay contra evasores

Néstor Kirchner, ayer junto a Eduardo Duhalde en la puerta del casco de la estancia oficial La Anchorena, en Colonia, Uruguay, donde se entrevistaron con Jorge Batlle. El presidente argentino insistió, como otros antes y sin mucha suerte, en que Uruguay abra sus registros fiscales a la AFIP criolla.
Néstor Kirchner, ayer junto a Eduardo Duhalde en la puerta del casco de la estancia oficial La Anchorena, en Colonia, Uruguay, donde se entrevistaron con Jorge Batlle. El presidente argentino insistió, como otros antes y sin mucha suerte, en que Uruguay abra sus registros fiscales a la AFIP criolla.
Néstor Kirchner y el uruguayo Jorge Batlle, aunque no definieron ningún tema comercial, pudieron avanzar ayer en varias cuestiones bilaterales que sufrían cierto rechazo. Los dos presidentes, en el inmejorable marco de la estancia Parque Anchorena, en Colonia, una de las dependencias del Ejecutivo uruguayo, conversaron sobre las reales posibilidades de éxito de Eduardo Duhalde (también presente en la cumbre) en su flamante cargo de titular de la Comisión de Representantes permanentes del Mercosur, sobre un potencial acuerdo entre los organismos recaudadores de los dos países, del demorado proyecto del puente Buenos Aires-Colonia y de la polémica instalación de una planta papelera en el país vecino.

Asado de por medio, que duró más de tres horas, Kirchner y Batlle tuvieron su primera cumbre personal, en medio de la estancia oficial de impecable estilo inglés, tanto en lo edilicio como en los jardines. Este lugar, conocido casi a la perfección por los ex presidentes Raúl Alfonsín y Carlos Menem, gracias a las permanentes visitas tanto en el ejercicio del poder como fuera de él, era hasta ayer desconocido por Kirchner. Probablemente, una caminata de ayer luego de degustar las carnes varias entre los tres invitados principales llevó al argentino a ofrecer una retribución a la invitación del uruguayo. Como a la mayoría de los potenciales visitantes, Kirchner ofreció su terruño natal para agasajar antes de diciembre a Batlle. Así como con Luiz Inácio Lula Da Silva, el presidente uruguayo conocerá el Glaciar Perito Moreno, presentado por Kirchner como una de las principales «reservas de agua del mundo» (ver nota en pág. 12).

Kirchner
y Duhalde llegaron después del mediodía a la estancia Anchorena, acompañados por el canciller argentino Rafael Bielsa, a tiempo luego del fallido intento del miércoles, cuando el clima provocó la suspensión de la cumbre por lo menos en su día original. Batlle recibió el helicóptero presidencial en los jardines de la estancia e inmediatamente los llevó al interior de la residencia.

• Compromiso

Sin perder tiempo, Kirchner comenzó a plantear la situación de Duhalde como presidente de la comisión permanente. Batlle, uno de los impulsores primarios de la idea de crear ese cargo, se comprometió ante los dos argentinos a seguir de cerca la evolución de ese ámbito, además de ponerse a disposición de Duhalde para que el Hotel Parque de Montevideo, donde tiene la sede el Mercosur y donde el ex presidente argentino abrirá su oficina, funcione como corresponde. Lógicamente, nada pudieron hacer los dos jefes de Estado para garantizarle a Duhalde que sus intenciones serán acompañadas sin mayores críticas por los otros miembros del Mercosur, especialmente Brasil.

Kirchner
y Batlle pasaron luego a otro de los temas bilaterales más potencialmente conflictivos: la posibilidad de cerrar un acuerdo entre las dos administraciones tributarias para intercambiar datos. Batlle escuchó atentamente las justificaciones del argentino para avalar un acuerdo de este tipo, que le permitiría a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) acceder a los sustanciosos datos de los registros de las sociedades uruguayas y eventualmente del sistema financiero del país vecino, donde muchos argentinos tendrían sus bienes. Es poco probable que desde Uruguay se acepte esta posibilidad, pero desde el bando argentino la sola percepción de que un presidente del país vecino escuchó sin rechazar la idea se consideró un avance. La última intención de este tipo había sido un no público de Julio María Sanguinetti a Domingo Cavallo en junio de 1995.

Se habló después del plan de instalación de una planta procesadora de celulosa sobre el río Uruguay, frente a la costa de Ñandubaysal (Fray Bentos), cerca de Gualeguaychú, que amenaza con provocar serias consecuencias ecológicas en la zona, según las denuncias que recibió la propia Cancillería argentina. Esa iniciativa ya generó el rechazo de parte de la comunidad de Gualeguaychú y del Senado provincial, e hizo que el sábado el embajador argentino Hernán Patiño Mayer visitara la zona.

Finalmente, y de manera velada, Kirchner y Batlle hablaron sobre el demorado proyecto de construcción de un puente binacional que una Ensenada en la Argentina con Colonia en Uruguay. Esta idea surgió en el '95 y fue aprobada por el Poder Legislativo uruguayo, pero está frenada en el Congreso local. Ayer no hubo en realidad avances concretos sobre el proyecto, pero por lo menos los dos presidentes se comprometieron a estudiarlo en los próximos meses.

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