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A diferencia de estos dos, que en sus primeros meses tuvieron que lidiar con la recesión, Kirchner arrancó su gestión en un período de recuperación de la actividad económica. «Esto ayuda -agregó el politólogo-, pero no es el único factor que pesa en la opinión pública, que está también muy preocupada por la inseguridad y la situación social.»
El mismo fenómeno se produce en prácticamente toda América latina con los presidentes recién asumidos. «Lula Da Silva también arrancó con más de 70% de imagen positiva en Brasil, pero ahora se redujo a poco más de 50% luego de una serie de medidas estructurales que decidió tomar en su primer año como presidente», explicó.
«La incógnita -señaló Fragaes si Kirchner optará por postergar las reformas que necesita el país para mantener estos niveles altos de imagen o decidirá tomar medidas.»
Según el politólogo, no deberían esperarse grandes cambios en la forma de conducción luego del 10 de diciembre, cuando asuman los gobernadores electos y quede conformada la nueva composición del Congreso. «Esto que denominan el estilo K funciona así y no veo que se vaya a modificar en una fecha determinada.»
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