El presidente Néstor Kirchner cuestionó hoy a los sectores que "fueron responsables de la decadencia argentina y ahora quieren poner trabas" al proyecto del gobierno nacional, durante un acto en Lanús en el cual interactuó con la gente y escuchó el reclamo de continuidad en la Casa Rosada.
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El presidente protagonizó un distendido acto en el Club Lanús, en el cual dialogó desde el escenario con los simpatizantes que colmaron el lugar con banderas argentinas, le dirigió bromas al gobernador Felipe Solá, elogió al intendente Manuel Quindimil y escuchó el coro "y Kirchner no se va...".
En el microestadio del Club, el presidente volvió a pedir acompañamiento para construir una Argentina con "equidad y justicia" donde se reduzca la pobreza y la desocupación, y aprovechó para cuestionar a los críticos de la gestión.
"No es causalidad que algunos que fueron responsables de la decadencia de la Argentina, hoy sigan hablando, se quieran mostrar como la alternativa y nos quieran poner trabas", enfatizó Kirchner.
Y agregó que los argentinos "recuerdan quiénes son los que trajeron hambre, dolor y llanto" al país, aunque no particularizó nombres ni sectores.
El presidente construyó desde el escenario un diálogo con la gente a quienes les "avisó" que "este señor peladito es al que tienen que correr para que esté la plata en tiempo y forma" para los emprendimientos anunciados, señalando al secretario de Obras Públicas, José López, que tuvo que ponerse de pie y recibió risas y aplausos.
También el gobernador Felipe Solá fue destinatario del diálogo, cuando Kirchner recibió un papelito en el cual le reclamaban que no se cierre el Hospital Melo, e interrogó al mandatario provincial, a escasos dos metros, con la mirada.
"El gobernador me dice que no se va a cerrar. ¿Seguro, gobernador? Porque si no, hacemos una marcha a La Plata", lo apuró el jefe de Estado, poniéndose del lado de los reclamantes.
De muy buen humor, y según confesó, "emocionado" por volver al escenario desde el cual lanzó su candidatura presidencial en febrero de 2003, Kirchner volvió a aludir a su deseo de que la Argentina haya "salido del infierno cuando termine el mandato el 10 de diciembre de 2007".
Un "no" prolongado de la gente, fue el preludio de los cantos "y Kirchner no se va" que le dedicó la militancia reunida en el gimnasio al jefe de Estado, quien estuvo rodeado de intendentes del conurbano sur y funcionarios provinciales y nacionales.
En el breve discurso, el presidente tuvo tiempo además para defender la marcha de su gobierno, destacar que la Argentina tiene "el riesgo país más bajo de la historia" y volver a pedir por la aparición de Jorge Julio López, el testigo del caso Etchecolatz cuyo paradero se desconoce desde hace más de un mes.
Felipe Solá tuvo un tono similar para su discurso, y además de anunciar las obras de viviendas, escuelas y un puente que unirá los sectores este y oeste de Remedios de Escalada, le preguntó a la gente si opinaba que las cosas estaban bien o mal en los últimos tres años y medio, es decir cuando asumió Kirchener.
"Bien...", coreó la gente y Solá concluyó: "Han cambiado muchas cosas, y para bien. Menos Manolo, que estaba y sigue estando".
"Manolo" Quindimil, intendente ininterrupido de Lanús desde 1983 -con un mandato previo que inició en 1973- fue una referencia obligada en todos los discursos.
El presidente tuvo elogiosas palabras para el veterano quien fue uno de los dirigentes de peronismo bonaerense más críticos al actual presidente y hoy anticipó el discurso de fondo con palabras de agradecimiento al gobierno nacional.
Kirchner se refirió a Quindimil -a quien mencionó como "Manolo" y "decano de luchas"- y le agradeció "de todo corazón" en varias oportunidades la recepción en el distrito.
"Manolo" Quindimil había dado el primer paso, cuando definió que Kirchner "es un presidente distinto a todos los que pasaron por acá. Le tengo confianza y fe y es la esperanza de los trabajadores de la patria".
El intendente no se quedó en palabras y alentó con un "griten, griten" a los militantes, cada vez que comenzaron a corear el apellido del mandatario a quien Quindimil despidió como "querido presidente, hijo mío, te felicito".
En el escenario se acomodaron los intendentes Alejandro Granados (Ezeiza), Julio Pereyra (Florencio Varela), Sergio Villordo (Quilmes) y Baldomero Alvarez (Avellaneda); junto al gobernador, a su vice, Graciela Giannettasio; al diputado Alberto Balestrini y al senador José Pampuro.
También estuvieron en Lanús el presidente del PJ bonaerense, José María Díaz Bancalari, y los ministros del Interior, Aníbal Fernández, y de Planificación, Julio De Vido.
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