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20 de mayo 2004 - 00:00

Kirchner y Duhalde, con agendas separadas, a cumbre internacional

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Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.

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En silencio, el hombre de Lomas de Zamora se dispone a sacar su propio pasaje. Salvo que el teléfono suene hoy por la mañana, viajará en avión de línea. Siempre tendrá la excusa, en homenaje a la concordia, de decir que «no pensaba salir desde Buenos Aires, tenía que estar unos días en Brasil». A pesar del Mercosur, de las responsabilidades como funcionario internacional, del sueño de la integración y de la amistad con Lula, «Brasil» sigue siendo para Duhalde sinónimo de sauna, masajes, raqueta, en definitiva, spa. Ahora esas formas del ocio -que de vez en cuando se matizan con la lectura de alguna revista están enmascaradas bajo la forma de alguna entrevista con funcionarios del país que tan bien lo recibe.



• En principio, Duhalde promueve una reforma electoral en el Congreso totalmente distinta de la que, se supone, está preparando Aníbal Fernández (ya conocido como «General Alais» por la demora en llegar al objetivo). En efecto, el ex presidente recomienda el sistema de preferencias, a la brasileña, que quedó cifrado en un proyecto de ley para eliminar la lista sábana del diputado Alfredo Atanasof. Esta predilección de Duhalde y Atanasof hizo que el ministro del Interior, que también iba a proponer el mismo método como una alternativa, desautorizara la idea de sus antiguos jefes.

Ahora se aferró al sistema alemán, es decir, una combinación entre lista sábana y voto por circunscripción, que todavía no está definida claramente. Fernández eligió el camino más riesgoso: el de la votación en el Congreso. Al descartar públicamente el proyecto de Atanasof, sometió a su actual jefe Kirchner a que consiga los votos para obtener su propia ley en competencia con el duhaldismo. Va a ser apasionante. Sobre todo porque los radicales, por ahora en voz baja, coinciden (una vez más) con el duhaldismo.

• Otra cuestión que puede entretener a Kirchner y a Duhalde entre guitarrones y tequila es la ley que promovió José Manuel de la Sota para arrebatarle al Ministerio del Interior la «caja» de los Aportes del Tesoro Nacional que no se hayan gastado en los dos últimos ejercicios. Aníbal Fernández vuelve a ser víctima aquí ya que esos recursos están imputados al Ministerio del Interior. Si bien el autor de la iniciativa, desde el punto de vista político, es De la Sota, Duhalde aportó a sus diputados para alentar esta ley, como Obeid hizo con los suyos.

• Para los días en que participen de esta reunión internacional en el estado de Jalisco, Kirchner estará también ansioso por una urgencia que, en buena medida, depende de Duhalde. El gobierno todavía no envió el pedido de permiso al Congreso para enviar tropas a Haití, como el ministro de Defensa, José Pampuro, se comprometió a hacer con su colega brasileño. Lula ya cumplió con ese trámite, y el congreso de su país autorizó la salida de efectivos militares el jueves de la semana pasada. ¿Será el Parlamento argentino todo lo veloz que requiere la agenda internacional? Las tropas deberían estar en Puerto Príncipe para el 1 de junio. La semana próxima tal vez no sesione el Congreso, debido al feriado del 25. Tal vez en Guadalajara, Kirchner aproveche la presencia de Duhalde para sugerirle que colabore con «su tropa» al envío de los soldados en tiempo y forma. Como se advierte, demasiados motivos para que el mandatario y su antecesor suban al mismo avión. O, por lo menos, para que compartan un margarita en el bar del hotel que los albergará en el estado con más patrimonio colonial de México. Si hasta la incógnita por la jefatura del PJ está vacante y el teléfono sigue sin sonar.

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