La crisis abierta por las explicaciones patrimoniales de Manuel Adorni sigue proyectando efectos sobre el tablero político. Mientras el Gobierno busca dar vuelta la página con una agenda institucional y legislativa, distintas señales internas y externas muestran que el tema continúa activo en la Casa Rosada, en el Congreso y en los armados territoriales de cara al próximo tramo electoral.
En la trastienda del caso de Manuel Adorni, crecen los movimientos del oficialismo y la oposición
Karina Milei se acerca a Patricia Bullrich en medio de las tensiones internas, Santilli retoma la ronda con gobernadores y el peronismo acelera su armado territorial con críticas al Gobierno.
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Un diputado libertario tomó distancia de Adorni: "Solo pondría las manos en el fuego por Milei"
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El oficialismo busca fijar la visita de Adorni al Senado para aliviar la tensión
Santilli, Bullrich, Kicillof y Llaryora.
El oficialismo intenta ordenar la discusión hacia adelante: el ministro del Interior, Diego Santilli, retomará el martes 16 de junio una nueva ronda de reuniones con gobernadores para avanzar en la reforma electoral. Según la agenda prevista, recibirá en Casa Rosada a Leandro Zdero, de Chaco, a las 10; a Marcelo Orrego, de San Juan, a las 15; y a Gustavo Melella, de Tierra del Fuego, a las 16.
La búsqueda de acuerdos con mandatarios provinciales aparece como una de las vías elegidas por el Gobierno para recuperar centralidad política en medio del ruido interno. La reforma electoral, que incluye el debate por el sistema de votación y el futuro de las PASO, se convirtió en una prioridad para el oficialismo, tanto por su impacto institucional como por su utilidad para reabrir canales de diálogo con las provincias.
Karina Milei, Patricia Bullrich y un gesto en plena tensión libertaria
En paralelo, otro movimiento generó lecturas dentro del oficialismo: Karina Milei asistirá al festejo organizado por Patricia Bullrich en la zona del Congreso. La presencia de la secretaria General de la Presidencia no pasó inadvertida, en especial después de las diferencias públicas que la senadora nacional marcó en torno al caso Adorni.
Bullrich había cuestionado la demora del jefe de Gabinete en presentar su declaración jurada y luego calificó como una “omisión ética” las explicaciones que dio sobre sus movimientos patrimoniales. Esa postura expuso una tensión dentro de La Libertad Avanza, porque el funcionario conserva el respaldo del Presidente, pero enfrenta reparos de sectores aliados y de dirigentes que advierten sobre el costo político del escándalo.
La visita de Karina Milei al encuentro de Bullrich aparece, en ese contexto, como un gesto de contención hacia una figura clave del armado legislativo oficialista. También funciona como una señal hacia adentro: la hermana presidencial intenta preservar la unidad del espacio en un momento en el que cada movimiento público es leído como respaldo, distancia o advertencia.
En el entorno de Adorni, en cambio, la relación con Bullrich atraviesa un momento de frialdad. La senadora viene de expresar cuestionamientos en público y, según distintas versiones, el jefe de Gabinete habría pedido que esas diferencias se plantearan puertas adentro.
El peronismo busca capitalizar el desgaste
Del otro lado, el peronismo acelera sus propios movimientos. Axel Kicillof participó por videoconferencia de un encuentro en Fighiera, Santa Fe, donde llamó a construir una alternativa frente al rumbo económico del Gobierno nacional y convocó a responder con militancia, organización y compromiso. El gobernador bonaerense buscó proyectarse por fuera de la provincia de Buenos Aires y reforzar su perfil como uno de los articuladores de la oposición.
El mensaje de Kicillof apuntó contra la continuidad del modelo económico y advirtió sobre los efectos sobre la industria, el empleo y el patrimonio nacional. Su intervención se dio ante intendentes, presidentes comunales, legisladores y referentes gremiales del sur santafesino, en una jornada pensada para consolidar una red política y sindical con proyección nacional.
También Máximo Kirchner volvió a instalar el reclamo por Cristina Fernández de Kirchner durante un acto en Paraná, Entre Ríos. Allí pidió que la expresidenta pueda caminar “junto a su pueblo”, cuestionó la tibieza del PJ y afirmó que el peronismo “no está en condiciones de proscribir a nadie”. Además, vinculó el debate económico con el escándalo que rodea al jefe de Gabinete y volvió a apuntar contra el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional.
La consigna “Cristina libre” atraviesa buena parte de la reorganización kirchnerista y funciona como punto de encuentro para distintas tribus del peronismo. En ese marco, las referencias al caso Adorni aparecen como un insumo político para confrontar con el discurso moral del oficialismo y discutir la agenda económica del Gobierno.
Córdoba también mueve sus fichas
En Córdoba, la crisis política provincial también aceleró reacomodamientos. Luis Juez y Rodrigo de Loredo volvieron a acercar posiciones tras meses de tensión y compartieron un encuentro reservado con el objetivo de consolidar un frente opositor amplio contra el cordobesismo de Martín Llaryora. El gesto llegó después de semanas marcadas por el impacto del caso Agostina Vega y las críticas en torno a Marcos Carasso, excompañero de fórmula de Juez imputado por presunta defraudación a PAMI.
El acercamiento entre Juez y De Loredo busca evitar la dispersión electoral de la oposición cordobesa y ordenar un armado capaz de competir contra el oficialismo provincial. En ese esquema, La Libertad Avanza también aparece como una pieza clave, con la Casa Rosada interesada en ordenar una alternativa común en uno de los distritos más relevantes del país.
El movimiento opositor coincidió con cambios en la estructura de gestión de Llaryora, ya que el gobernador renovó el directorio de Bancor con la incorporación de Hernán Lacunza y Ércole Felippa, dos nombres de peso con trayectoria en el macrismo y en el sector productivo. La decisión fue presentada como parte de una agenda de modernización, digitalización y reconversión tecnológica del banco provincial.
La señal cordobesa refleja otra dimensión del mismo escenario: mientras el Gobierno nacional intenta sostener su propia cohesión en medio del caso Adorni, las provincias también empiezan a ordenar sus tableros políticos, tanto desde los oficialismos locales como desde las oposiciones que buscan llegar fortalecidas al próximo turno electoral.
Así, el Gobierno busca que la discusión política vuelva a girar alrededor de las reformas, la negociación parlamentaria y el vínculo con los gobernadores. Sin embargo, el caso Adorni sigue condicionando la escena porque abrió fisuras con aliados, incomodó a sectores internos y le dio a la oposición un eje común de ataque.




