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20 de diciembre 2007 - 00:00

Kirchnerismo quedó solo para repudiar a Washington

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Ningún kirchnerista de Diputados dejó sola a Cristina frente al FBI. Con fervor, Agustín Rossi, Dante Dovena, Carlos Kunkel y Patricia Fadel levantaron la mano ayer para repudiar al gobierno de George Bush.
El Congreso tuvo ayer su primera intervención en el caso del valijero Guido Antonini Wilson desde que la Justicia en Estados Unidos detuvo a los tres venezolanos y un uruguayo acusados de actuar como agentes extranjeros en ese país. Para cualquier observador iniciado, el recinto de sesiones de Diputados pareció convertirse en el campo de batalla de una guerra contra los Estados Unidos. Con el solo apoyo del kirchnerismo, esa Cámara terminó aprobando una declaración de repudió al «agravio a la Nación Argentina y a su presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, provocado por el gobierno de Estados Unidos», un texto que sigue al pie de la letra las protestas que ya se conocieron en boca de Cristina de Kirchner y de su marido.

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El proyecto no termina allí. Se mete también a analizar, casi con ingenuidad, las alternativas de la ya fracasada extradición de Antonini Wilson a Buenos Aires: «En vez de hacer lugar al proceso de extradición de Guido Antonini Wilson solicitado por la Justicia argentina, alentó una nefasta operación de inteligencia que tiene como consecuencia directa el menoscabo de la institución presidencial de nuestra Nación», dice sobre el gobierno de Estados Unidos. En realidad, el kirchnerismo en Diputados no estaba dispuesto a discutir ayer en el recinto el escándalo del valijero de los u$s 800.000. De hecho, sólo se había programado la jura de los diputados bonaerenses que quedó pendiente por la demora en el escrutinio definitivo. Pero la oposición presionó para pedir una sesión especial para hoy, por lo que el kirchnerismo no quiso pagar el costo político de negarse a un debate.

Así, con acuerdo de la Casa Rosada se plegaron a la campaña de defensa de la Presidente que encabeza también Néstor Kirchner.

  • Argumentos

  • El debate de ayer demostró que al gobierno le costará mucho en el futuro encontrar un camino para solucionar las dañadas relaciones entre los dos países. La votación fue contundente: 128 votos a favor contra 63 negativos y 17 abstenciones. Al mismo tiempo, el Senado votaba un texto similar, donde el resultado fue aun más abrumador: 51 oficialistas contra 16 opositores en contra.

    El santafesino Agustín Rossi fue el encargado de justificar los argumentos del gobierno, mientras desde la oposición se exigían explicaciones: «Los organismos de control funcionaron perfectamente y la Justicia argentina actuó como tenía que actuar», dijo en relación con el accionar de la Policía de Seguridad Aeronáutica y la Aduana la madrugada que se incautó el maletín con los dólares no declarados.

    «Nos tendieron una trampa. Lo más probable es que Wilson no venga a la Argentina -dijo Rossi-; esto es un expediente armado por el FBI para deteriorar y menoscabar la situación de Venezuela y que las balas repiqueteen en la Argentina. No tenemos que traer a ningún ministro para que informe lo que es obvio». Lo dijo con precisión repitiendo casi textualmente las declaraciones de Alberto Fernández en las últimas 48 horas sobre el tema.

    Si Rossi defendió al gobierno, no podía quedarse atrás José María Díaz Bancalari, con un discurso de lealtad ciega, como siempre le gusta demostrar: «El gobierno no tiene nada que ocultar; es el que ha dado claras demostraciones en el interior y ante el mundo de que somos capaces de construir un proyecto propio». No todos entendieron la relación con el tema.

    En el medio también hubo otros cruces, como el de Miguel Bonasso, a quien le pareció «deleznable que algunos miembros de la oposición vayan a buscar información a ese país». Hablaba de Patricia Bullrich, que cual Elisa Carrió tras las cajas sobre lavado de dinero, voló a Miami -regresó ayerpara presenciar las audiencias donde el fiscal Thomas Mulvihill- presentó la acusación elaborada por el FBI.

    La oposición no los acompañó. Adrián Pérez, jefe de la Coalición Cívica, junto con su bloque, se opuso y su ex compañero de bancada, Eduardo Macaluse, decidió apoyar la abstención.

    El jefe del bloque del ARIAutónomo no descartó la posibilidad de que hubiera una «operación política» de Washington tras el escándalo, pero aclaró que el gobierno argentino «no puede omitir las explicaciones», en referencia a la negativa del oficialismo a llevar al jefe de Gabinete al recinto a declarar: «Omitir esa parte de la realidad es, en parte, mentir. Lo que reclamamos son explicaciones por estos hechos que sucedieron. Se jactaban de que Bush le tomó la rodilla en gesto de amistad, pero vienen ahora a denunciar un ataque político», dijo en el recinto.

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