31 de agosto 2006 - 00:00

La Argentina dice que Chile no quiere ahora se demarque frontera

Michelle Bachelet
Michelle Bachelet
El gobierno argentino dio a entender ayer que Chile ha sido remiso en la tarea pendiente aún de demarcar la nueva frontera en la zona de los Hielos Continentales según lo establecido en el tratado firmado entre los dos países. Según un comunicado que dio anoche la oficina de Jorge Taiana, «ante las manifestaciones vertidas en un comunicado de prensa emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores chileno en el día de hoy, relacionado con el «Acuerdo entre la República Argentina y la República de Chile para precisar el recorrido del límite desde monte Fitz Roy hasta el cerro Daudet», del 16 de diciembre de 1998, la Cancillería argentina toma nota del interés de Chile en dar cumplimiento al referido acuerdo y recuerda la invitación cursada por la comisión argentina de límites a su par chilena por carta remitida el 27 de febrero de 2006 para demarcar el límite cuyo recorrido se precisa íntegramente en ese instrumento».

Según el gobierno argentino, hasta el momento no se ha «recibido respuesta por parte de Chile a la citada invitación, por lo cual esta Cancillería ha cursado instrucciones a la Comisión Argentina de Límites Internacionales para que reitere a su contraparte la necesidad de comenzar los trabajos de demarcación lo antes posible y proponga la puesta en marcha de las primeras tareas necesarias para ello».

  • Presunto error

  • El comunicado se conoció poco después de que desde Santiago de Chile, el gobierno de Michelle Bachelet formalizó una queja al gobierno de la Argentina por un error que se le atribuye haber introducido a un mapa de la Secretaría de Turismo argentina que adjudica al país la totalidad del territorio de los Campos de Hielo Sur. «Lo que nosotros (el gobierno) hemos hecho es enviar por escrito una queja respecto de mapas que no corresponden a la situación efectiva de límites y de hecho esta semana vamos a tener una sesión con la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado para ver muy a fondo el tema desde un punto de vista técnico», afirmó el canciller Alejandro Foxley en declaraciones a la chilena radio «Duna».

    En la Cancillería argentina se dio a entender que esa protesta obedece a presiones de sectores de la oposición al gobierno de Bachelet que exigen un endurecimiento en las relaciones con la Argentina, reflotando la puja en la frontera de los Hielos.

    De hecho, a pocas horas de la expresión de Foxley, el senador derechista chileno Antonio Horvath afirmó que la Argentina tiene «una política sistemática para anexarse cada vez más territorio». El legislador calificó de débil la conducta del gobierno chileno y sostuvo que «lo peor es agachar el moño, esconder el problema y postergarlo hacia el futuro, porque se despierta el apetito argentino».

    «Hay que tener en cuenta que esto obedece a una política histórica del vecino país, cuyo presidente fue gobernador de la provincia de Santa Cruz y prácticamente se tomó la Laguna del Desierto e hizo toda una campaña muy bien orquestada para dejar ese territorio para la Argentina», precisó.

    «Tenemos entendido que fueron publicados en la Argentina algunos mapas en los cuales asignan a ese país una parte de Campos de Hielo Sur que no corresponde a territorio argentino y cuyos límites tienen que ser determinados», explicó el ministro chileno.

    Chile y la Argentina acordaron en 1998 que el límite, situado a unos 1.800 kilómetros al sur de Santiago, en un sector de 60 kilómetros de los Hielos Continentales, entre el monte Fitz Roy y el cerro Murallón, quedaría pendiente hasta que fuese definido por una comisión mixta.

  • Inválido

    En ese sentido, el canciller dijo que «eso hay que respetarlo, pues es una zona donde no corresponde trazar una línea ni por acá ni por allá». De hecho, en el tratado por ese límite se dijo que iba a ser inválido cualquier mapa confeccionado sin tener en cuenta el proceso de demarcación que aún está pendiente.

    Según expertos de la Argentina, la tarea se ha demorado porque Chile teme que en esa demarcación se reedite la puja previa al acuerdo sobre si deben respetarse las altas cumbres divisoria de aguas -argumento tradicional de la Argentina- o la fórmula descripta por el tratado, que remite a unos anexos de compleja interpretación.

    Si en la tarea de demarcación no hubiera acuerdos entre los peritos, el tema debería ser remitido a un nuevo arbitraje que Chile tampoco está confiado en ganar tras la experiencia del que se realizó en la zona de Lago del Desierto, en donde se impuso el mismo criterio defendido siempre por la Argentina: que la traza de la frontera debe respetar el principio de las altas cumbres divisorias de aguas.
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