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24 de julio 2008 - 00:00

La oposición pide que se vayan más ministros

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Elisa Carrió
La oposición reaccionó ayer a la salida de AlbertoFernández con la curiosa estrategia de no agitar la crisis política que vive el gobierno. Así se explican las escuetas declaraciones iniciales del radicalismo alentando «una nueva etapa en el gobierno» y «expectativas de que haya cambios de política y de actitud». Lo mismo hizo Elisa Carrió cuando apeló al conocimiento de Sergio Massa para poder solucionar el problema pendiente de la movilidad previsional.

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Pero mientras en superficie se analizaba la crisis de gabinete, en privado todas las cabezas de la oposición reaccionaban con temor al futuro inmediato del gobierno. Por eso hacia la noche las declaraciones comenzaron a cambiar de tono.

Tanto la Coalición Cívica como la UCR y el macrismo tuvieron que lidiar en los recintos con la intransigencia de Alberto F. en sus informes ante el Congreso y la presión que ejercía sobre los bloques del gobierno por orden del matrimonio Kirchner a la hora de negociar leyes. Pero saben también que el saliente jefe de Gabinete fue uno los últimos límites que existían para moderar esas presiones. Por eso ven en el cambio de funcionarios sólo un paso formal que poco agregará si no existe un giro en la manera de hacer política del gobierno.

  • Fondos públicos

  • Uno de los principales problemas que la oposición tuvo con Alberto Fernández fue el manejo de los fondos públicos. Como cabeza de la administración pública, el jefe de Gabinete es quien detenta los superpoderes y firma las reasignaciones presupuestarias que el gobierno dispone para ubicar los excedentes de recaudación. Desde que Cristina de Kirchner llegó al gobierno, la carga sobre Alberto F. fue mayor: la Presidente se niega a firmar decretos de necesidad y urgencia, por lo que todo cambio se fuerza a través de resoluciones del jefe de Gabinete, una presión que ahora recaerá sobre Massa y que preocupa a los opositores.

    El radicalismo decidió ayer por la tarde reforzar su posición frente a la crisis del gobierno y convocó a una conferencia de prensa en el comité nacional partidario. Allí hubo explicaciones más cercanas con la realidad que las vagas opiniones que se escucharon durante la mañana. Morales y el mendocino Ernesto Sanz le pidieron al gobierno «un cambio de políticas y de actitudes».

    En ese cambio incluyeron la renuncia de Julio De Vido y Guillermo Moreno y «un cambio en el Ministerio de Economía, donde no hay ministro, sólo recibe órdenes de Néstor Kirchner».

    Algo parecido a lo que reclamó el cordobés Oscar Aguad, jefe del bloque UCR en Diputados: «Massa tiene que cambiar las políticas que hicieron caer en esta crisis; ahora hay que ver si el gobierno está dispuesto», dijo.

    Para ellos, «no se ha visto una lectura oficial» de la Presidente sobre la derrota del proyecto de retenciones móviles; la renuncia de Alberto Fernández es el «desenlace de un proceso concluido antes del conflicto agropecuario».

  • Comunicado

    Elisa Carrió eligió emitir un comunicado y no hablar más. «Es una buena oportunidad para resolver el tema pendiente de la movilidad y actualización de las jubilaciones porque nadie como él sabe que los recursos para eso están», dijo sobre el nombramiento de Massa. Luego se llamó a silencio hasta que vuelva de un descanso junto a sus hijos. Por eso en su entorno confirmaban: «Carrió no quiere estar y no va a hablar. Consideramos que lo que viene es inevitable».

    Así, como en el radicalismo, Carrió prefirió apuntalar la institucionalidad de Cristina de Kirchner antes que alimentar una crisis política que en la Coalición Cívica creen que será más profunda. Ese fue el sentido de las declaraciones de Carrió de la última semana.

    La lectura que se hace en la intimidad política de Carrió apunta hacia lo mismo. Consideran que Alberto F. se fue del gobierno por haber encarado una «imposible desde hace cuatro meses, la primera interna con Kirchner», pero no consideran inocente al ex jefe de Gabinete por haber convalidado durante cinco años la metodología de un gobierno autoritario y protestar recién ahora contra Guillermo Moreno, el tren bala o el manejo del gobierno con el campo.

    «Ese análisis de la crisis de gabinete remitedirectamente a una pelea de facciones en el interior el peronismo, con Duhalde a la cabeza», se afirma en la Coalición Cívica. «El cóctel explosivo es la pelea de facciones con inflación.» Por eso recuerdan que Alberto F. fue coordinador de la campaña presidencial de Eduardo Duhalde-Ramón Ortega.
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