El rector interno de la Universidad de Buenos Aires está buscando un acuerdo para convocar a una nueva asamblea. No se avizora una solución rápida a la crisis y menos cuando se toman en consideración declaraciones a este diario de uno de los flamantes dirigentes estudiantiles, del Partido Obrero, y los métodos promovidos para frenar la elección de Atilio Alterini. "Hemos planteado una lucha para derrotar a la camarilla de profesores", aseveró. Es lamentable todo, no sólo por el bochorno en que deja posicionada a la Universidad, sino por el daño que ya está ocasionando en todas las casas de estudios. Que se llegue a un acuerdo de corto plazo es casi milagroso.
Tras una amplia convocatoria a negociar y bajo la -nueva-categoría de «neutral», el rector interino Alfredo Buzzi alumbró ayer los trazos de un plan para normalizar, en el corto plazo, el funcionamiento administrativo de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
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En funciones desde el lunes, luego de que venció el mandato de Guillermo Jaim Etcheverry y fracasaron cuatro intentos de asamblea para proclamar como nuevo rector a Atilio Alterini, Buzzi se lanzó a buscar una salida negociada a la parálisis de la UBA.
Con ese objetivo Buzzi recibió ayer, por separado, a los consejeros superiores del claustro de profesores, graduados y estudiantes. En esos encuentros anotó las propuestas de cada uno y planteó la urgencia de normalizar el funcionamiento de la universidad.
El martes, en tanto, se había reunido con los otros doce decanos -él es el número 13- para expresar su voluntad de proponer una instancia de diálogo para, en primera instancia, que vuelvaa funcionar el Consejo Superior y, luego, convocar a la asamblea.
El lunes, en medio de otra manifestación de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), los consejeros superiores no pudieron sesionar porque los estudiantes reclamaban que se aparte de la universidad a los no docentes implicados en la agresión a estudiantes la semana pasada.
Antes, como se sabe, habían evitado que sesione la Asamblea Universitaria, donde Alterini cuenta con respaldo suficiente para ser electo decano.
Dos premisas
Instalado en la cima de la UBA por una cuestión de calendario -con 75 años es el mayor de los decanos-, Buzzi decidió, al menos según sus palabras, encarar el proceso de normalización con dos premisas:
Se declaró neutral. Hasta el lunes, formabaparte del club de «alterinistas», que nuclea a los decanos pro-Alterini. Buzzi, que conduce Medicina, optó ahora por una postura neutra que podría convertirse en la primera de una serie de « mutaciones» en la alianza que respaldaba al titular de Derecho.
Convocó al diálogo genérico con los distintos sectores para negociar, como primer paso, que vuelva a funcionar administrativamente la UBA y, para el futuro mediato, que se acuerde una agenda para realizar, sin estridencias ni conflicto serio, la Asamblea Universitaria.
Ayer avanzó al primer escalón: logró el aval de los consejeros superiores, con condiciones puntuales por parte de los estudiantes, para que la semana que viene comiencen a funcionar las comisiones del Consejo Superior, paso previo a la sesión de ese órgano.
Buzzi tendrá, sin embargo, que hacer equilibrioentre dos frentes críticos: los estudiantes que sólo ponen pautas rigurosas para permitir la sesión y los sectores del alterinismo duro que le reclaman que rápidamente dé un paso al costado y convoque la asamblea.
Hay que husmear con atención en ese asunto: el ultraalterinismo interpreta que si Buzzi demora la convocatoria de la asamblea para ensayar una negociación global, se daña seriamente la posibilidad de que Alterini pueda finalmente ser electo.
Sectores del radicalismo universitario se lanzaron, entonces, a escarbar en el pasado de Buzzi. Quizá si encuentran una perla negra podrían forzar al decano de Medicina y rector interino a tener que dar un paso al costado.
A su vez, la izquierda estudiantil hace flamear un pliego de exigencias nada simples: permitirán que sesione el Consejo sólo si excluyen del temario del día la elección de autoridades -falta nombrar al vicerrector-y se convoca, además, a un plebiscito vinculante sobre la opinión respecto de cambiar el estatuto de la UBA en lo referido a representatividad de los claustros.
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