13 de junio 2003 - 00:00

Macri contra real malicia de Ibarra que lo quiere borrar

Mauricio Macri, candidato a jefe de Gobierno porteño, regresa mañana al país para replicar una campaña de rumores que se le adjudica al entorno de Aníbal Ibarra.

En lo del jefe de Gobierno se insiste en hablar, como desprestigio: «Macri se baja» (de las elecciones que se realizarán el 24 de agosto próximo, obvio.)

El círculo íntimo de Ibarra afirma esta versión y agrega que el empresario no resistirá los embates del gobierno sobre la empresa de correos que gerencia el padre ni la presión por un fallo, mal atribuido a la Corte, sobre un presunto contrabando de automóviles.

«Ibarra quiere evitar el debate sobre la calidad de vida que se merecen los porteños con mentiras, como decir ahora que Mauricio no se va a postular», atacaba ayer el jefe de campaña de Macri, Juan Pablo Schiavi y arremetía contra su par del ibarrismo: «Son cosas que larga Carlos Campolongo», aseguró.

El titular de Boca Juniors tiene previsto, para contrarrestar lo que supone «una campaña de difamación», exhibir una agenda completa de actividades durante la próxima semana, en las que no dejará de mencionar, seguramente, lo que traman sus asesores sobre una suerte de análisis de táctica del enemigo: «Ibarra basa su campaña en la difamación, el aumento de ayuda social al estilo electoralista y cada vez más contrataciones».

El ibarrismo aspira a un efecto Kirchner-Menem en los comicios. O sea, aspiran a la reelección de su jefe en una segunda vuelta, ya que el frentista podría que se consideren segundos en la primera. Mientras, Macri al relanzar su campaña, mostrará la visita que acaba de realizar a Estados Unidos, donde se entrevistó con el titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, el que le anticipó posibles líneas de créditos para obras de infraestructura en caso de que acceda a la jefatura porteña.

• Adherentes

A su vez, Macri logró ayer dos puestos clave en la Legislatura de la Capital Federal, a pesar de no haber participado hasta ahora en elecciones.

A las adhesiones propias (ya consiguió que ayer debutara un bloque de seis diputados) sumó en el recinto, con Santiago de Estrada presidente del bloque PJ. Ese legislador, el miércoles, participó de un acto junto al compañero de fórmula de Macri, Horacio Rodríguez Larreta (h) en el que anunció que se integraba a los equipos técnicos que el empresario tiene para hacer planes para la Capital Federal.

De Estrada reemplaza a la belicista Lucía Pimpi Colombo en la función de titular de la bancada, tras la renuncia de la legisladora porteña quien se incorporó como titular del Consejo del Menor y la Familia del gobierno de Kirchner.

Además, el macrismo festejó la asunción de Jorge Argüello como vicepresidente segundo de la Legislatura porteña, otro peronista que adhiere a la postulación del titular de Boca como jefe de gobierno porteño. Argüello fue electo para reemplazar a Julio Vitobello, del mismo bloque, quien renunció a la banca para ocupar una subsecretaría en la Jefatura de Gabinete nacional.

El debut de De Estrada y la asunción de Argüello se dio en medio del ingreso de dos nuevos legisladores porteños, siempre de la lista que acompañó a la fórmula Cavallo-Béliz en 2000.

Esa jura colmó llamativamente el recinto de barras. Unos aplaudieron y cantaron la marcha peronista para Miguel Angel García Moreno, quien fue titular del Registro Nacional de las Personas durante la reciente gestión de Eduardo Duhalde. Otros vivaron a Ana Maiorkevich, quien se desempeñaba al frente de un Centro de Gestión y Participación del gobierno de la ciudad, es decir, no se integraría al bloque PJ como el resto, ya que ahora la identifican con el ibarrismo.

«En la barra de Moreno están los contratados del Renaper y en la de Maiorkevich los beneficiarios de planes Trabajar del CGP», ironizaban los legisladores ibarristas en los pasillos que rodean al recinto.

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