Macri e Ibarra instruyen a un ejército de 16 mil fiscales
En la votación del domingo entre Mauricio Macri y Aníbal Ibarra para jefe de Gobierno de la Capital participará un récord de 16.000 fiscales. Será una elección simple, con sólo dos boletas, y no pareciera requerir tanta fiscalización. En realidad, esto ocurre debido a que los comicios aparecen como muy parejos y a que Macri teme picardías. La búsqueda de entrenados en ese monitoreo movilizó a la militancia peronista de uno y otro candidato, provocando en los barrios una puja entre el kirchnerismo y el PJ Capital.
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La elección del 24 de agosto, la primera ronda, les dejó a ambos varios alertas. En esa ocasión las candidaturas fueron 28, los partidos presentados 40 y los principales rivales, hoy consagrados a la segunda ronda, llevaron cuatro y tres boletas distintas. Aquello exigió incluso un control extra, de una lista propia sobre las adheridas de otros partidos. La fiscalización, al evaluar los resultados no resultó óptima. Basta señalar que Macri recuperó más de 20.000 votos en el escrutinio definitivo por mala hechura de las actas que sus propios fiscales firmaron. O bien, cómo Ibarra por la mañana perdía chances por el faltazo de algunos encargados de controlar sus boletas. Por eso el PJ kirchnerista se autorreclutó, al margen de la campaña del jefe de gobierno, para desplegar la delicada tarea de búsqueda de fieles, especialmente en los barrios donde Macri superó ampliamente a Ibarra.
Para el próximo domingo los temores se acrecientan por varias razones. Unas obedecen a la experiencia del 24, donde por ejemplo el macrismo se resignó a pagar un viático a quienes les fiscalizaran la elección en algunos barrios, pero esos $ 25 no le aseguraron la experiencia en la materia de los contratados. Además, el 24, sumó un ingrediente inesperado, que fue que gran cantidad de autoridades de mesa designadas por la Justicia no se presentó, lo que puede volver ocurrir a pesar de los ruegos públicos del secretario electoral, Ramiro González, para que los vecinos cumplan con ese deber, o derecho.
• Alardes
Con esos temores, que provocaron la súplica de Macri para que organismos internacionales le vigilen la elección, el peronismo, que se reparte entre las dos candidaturas ya hace alarde de su experiencia.
Promete por ejemplo, Cristian Ritondo -diputado nacional electo- que aportará más de 2.000 fiscales para Macri. El empresario se nutrirá además de 750 que le girará el sindicato del personal civil de la Nación, otros 1.000 le oferta Eduardo Rollano, unos 450 Jorge Argüello y algo similar el legislador Jorge Mercado.
La cuenta del ibarrismo reparte a unos 2.000 que sumarán punteros del Frente Grande, otro tanto le alardea el sindicato de los porteros (una parte aporta a Macri) y dirigentes barriales del PJ, mientras un millar también promete el legislador reelecto Jorge Giorno, quien compitió en una lista adosada a la fórmula Ibarra-Telerman y logró un bloque de 7 diputados porteños que asumirán el 10 de diciembre.




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