A la espera de la convocatoria del Ejecutivo, los gobernadores comienzan a blanquear sus posturas en torno a los cambios en la coparticipación del impuesto al cheque, proyecto con el cual la oposición pretende que la Nación gire $10.000 millones a las arcas provinciales.
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Anotándose entre los que públicamente se oponen al proyecto opositor se cuenta al gobernador de Tucumán, José Alperovich, quien manifestó su rechazo a cualquier reforma a la ley del impuesto al cheque, por considerar que los cambios le harían perder a su provincia "500 millones de pesos al año".
Si bien son varios los mandatarios provinciales que salieron a respaldar la postura del Gobierno, se sabe que por lo bajo muchos ven con buenos ojos que se aumente la coparticipación para obtener fondos frescos para sanear las cuentas en rojo.
En sus declaraciones de Alperovich reconoce esa necesidad: "Todo lo que permita que Tucumán reciba más fondos, bienvenido sea, ya que durante estos seis años (de gobierno) estuve luchando para que nos llegara mucho más dinero de lo que corresponde a Tucumán, porque no todo viene en virtud de la coparticipación federal".
"Durante estos años, si logramos construir 170 escuelas nuevas y más de 2.000 aulas, además de expandir el suministro de agua potable y de cloacas, es porque hemos conseguido mucho más dinero extra, además del que recibimos por coparticipación", expresó el titular del Poder Ejecutivo.
Sin embargo, Alperovich señaló sobre la iniciativa de la oposición que "si se la modifica (la coparticipación del impuesto al cheque), perderíamos 500 millones de pesos (al año), y a nosotros la Nación nos está enviando 1.000 millones de pesos".
En los últimos días fueron varios los gobernadores que manifestaron su postura. Uno de ellos fue el de Entre Ríos, Sergio Urribarri, quien calificó de "capricho" la iniciativa y sostuvo que con esta se busca "perjudicar" al Ejecutivo Nacional.
Otro de los que el mendocina Celso Jaque, sobre quien algunos medios provinciales apuntan como que fue quien convenció a Néstor Kirchner de que se discuta una nueva ley de coparticipación. Aunque públicamente continúa respaldando la postura del oficialismo.
Por su parte, el neuquino Jorge Sapag advirtió que el proyecto opositor "beneficiaría a las provincias grandes y perjudicaría a las chicas, entre las que cuanta a la suya, al tiempo que consideró que "se quedará sin asistencia financiera ni Asignación Universal por Hijo".
Desde ya se cuentan gobernadores claramente oficialistas, como Daniel Scioli o José Luis Gioja, que rechazan el cambio a la coparticipación; mientras que otros como el chubutense Mario Das Neves y el santafecino Hermes Binner, resaltan la necesidad de aumentar los fondos que se envían a las provincias.
El Gobierno está planeando convocar en los próximos días a los gobernadores para debatir el tema. Por ahora no hay fecha. Y tampoco se decidió si la invitación será para los mandatarios "amigos" o se extenderá al resto.
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