Agigantado por el respaldo oficial, el camionero Hugo Moyano va por más. Impuso ya su criterio en el caso Carrefour -que la empresa apelará ante la Justicia-y ahora, como compensación a ese obsequio, se convertirá en defensor profesional al servicio de Néstor Kirchner contra enemigos, reales o presuntos, del patagónico. En el conurbano duhaldista abundan los quejosos anti-Kirchner. Moyano, a través de su vástago Pablo -quizá su sucesor en el gremio-, empezó ese operativo intimidando a intendentes exigiendo aumento de salarios. La práctica de bloqueo que aplicó en Carrefour y que el gobierno premió habilitándolo a apropiarse de empleados de logística que jamás manejaron un camión (lo que lo animará a reclamar para sí todo trabajador que ande sobre ruedas) su hijo la extendió a los municipios exigiendo un aumento salarial. Lo hizo en La Plata, donde Julio Alak tuvo que soportar 48 horas sin recolección de basura porque los seguidores del disidente, amotinados por Moyano Junior, hicieron un paro sumiendo a la ciudad en el caos. Ahora, es el turno del duhaldista Osvaldo Amieiro en San Fernando, a quien Moyano el lunes próximo le hará una marcha de camiones recolectores como anticipo de una confrontación que luego agudizará. Con eso, además de sindicalista preferido de Kirchner, Moyano se encamina a convertirse en provocador oficial contra todos aquellos que no gocen de la gracia de Olivos. Un servicio que Kirchner ya comenzó a pagar.
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