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29 de octubre 2021 - 00:00

Fallida indagatoria a Macri: todos los caminos, con idéntico resultado

Alberto F. firmó anoche relevamiento del secreto de Estado que fue el motivo que sorpresivamente suspendió la audiencia en Dolores. Furia oficial y juez sin opciones, la trastienda de la decisión. Contradicción: si hubo "secretos", ya no existe la "avanzada" de Casa Militar. 

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La fallida primera declaración indagatoria de Mauricio Macri acusado por el espionaje ilegal a los familiares de los marinos del ARA San Juan tuvo más de carambola de equívocos que de un plan estratégicamente urdido. El expresidente llegó a Dolores con una magra convocatoria de acompañamiento y dispuesto a presentar un escrito en el que deslindaba responsabilidades en la AFI y se ubicaba ajeno a los hechos investigados. Pero pasaron cosas. Se fue con una postergación indefinida de su declaración como imputado y con un triunfo parcial más simbólico que judicial, denunciando que el juez Martín Bava no había tenido la precaución de relevarlo del secreto de Estado por las cuestiones ligadas a inteligencia que pudieran comprometer el interés nacional. En realidad, todos los caminos eran malos para el juez que quedó en una encerrona ante el planteo de que Macri no declararía si no tenía esa garantía, cuya firma solo podía ser extendida por Alberto Fernández. Debió haber calculado que el fiscal Juan Pablo Curi -férreo batallador contra su antecesor Alejo Ramos Padilla en el caso D´Alessio- iba a acompañar la postura de la defensa.

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¿No sabía Bava que podía exponerse a este escenario? Consciente desde un comienzo de esta alternativa, el 1 de octubre –el mismo día en que lo convocó a indagatoria a Macri y procesó a Gustavo Arribas-, el magistrado consultó a la interventora de la AFI Cristina Camaño si debía relevarlo del secreto. La exfiscal respondió el 6/10 que ella no estaba facultada para hacerlo y que en todo caso debía hacerlo el Presidente. Recomendó que si esa situación se daba, reservara la declaración. Por un lado, la titular de la AFI le orientaba hacia quién debía dirigir el pedido. Ayer, en despachos oficiales, parte de la furia que le dirigían desde el Gobierno a Bava por el mal paso también responsabilizaba a Camaño, a quien le enrostraban no haber avisado.

Ese legajo de consulta reservado que quedó reflejado en el acta de indagatoria trunca fue lo que, rápido de reflejos, vio el abogado de Macri, Pablo Lanusse luego de una interrupción del suministro eléctrico. Como perro de presa, la estrategia se aferró a ese punto y puso en crisis la audiencia de ayer en Dolores. Curi lo apoyo, Bava no tuvo otro camino que suspender el acto. De seguir adelante, el juez se expondría a una nulidad total de lo que Macri respondiera porque, en el fondo, no iba a poder hacer uso de su pleno derecho a defensa. Y, es más, podría incurrir en un delito nuevo al no estar relevado del secreto. Si seguía adelante iba a ser un enchastre que pondría en riesgo no solo la indagatoria, sino su permanencia al frente del caso.

Qué pasó entre el 6 y el 28/10 también es un misterio. ¿Por qué Bava no pidió al Poder Ejecutivo que avance con el relevamiento del secreto para prevenir una previsible (y válida) chicana? La respuesta no es sencilla: hubiese también servido en bandeja de plata un argumento para que Lanusse aduzca “prejuzgamiento”, al entender que adelantaba opinión sobre la información que podría comprometer al expresidente. Máxime cuando la Cámara de Mar del Plata había trabajado a todo vapor para dejar a Macri sin argumentos en la recusación. Como se ve, Bava no la tenía fácil: o pedía el relevamiento del secreto al Presidente o avanzaba en una indagatoria factible de ser nulificada (y él en riesgo de ser apartado como en cada nulidad). Si Macri sabía de antemano que el pedido no había sido cumplimentado quedará para la leyenda. Su objetivo simbólico de evitar un eventual procesamiento antes de la elección, lo consiguió. En plazos, sería inviable que Bava se arrebate, por más que Alberto F. firmó anoche mismo el decreto donde lo relevaba. Machucado por la circunstancia, el juez también evitó un mal paso procesal al no seguir adelante y suspender la indagatoria. En términos jurídicos, preservó la causa aunque eso no llegue a verse al calor de lo que ocurrió en Dolores y al fastidio que dominaba ayer al oficialismo que echaba maldiciones sobre el juez.

Lanusse insistirá con correr a Bava que pese a haber quedado desacomodado, no le dio nuevos argumentos jurídicos. En los hechos, esta situación hubiese sido inevitable, apenas se planteara un conflicto con lo que se pudiera revelar en la indagatoria. Forzar a Macri a declarar igual es una exhibición de voluntarismo que ningún abogado serio aconsejaría. El expresidente consiguió ganar algo de tiempo para su objetivo final: rogarle a Casación que se lleve el caso a Retiro. Para el oficialismo no hubo forma de disimular el trago amargo.

La ganancia de Macri es también efímera: Pese al "regalo", al solicitar él mismo que se lo releve de la condición, el expresidente termina por contradecir todo lo que públicamente argumentó. No existe más aquello de la "avanzada" de Casa Militar para conocer el contexto de sus visitas a los familiares de las víctimas y adaptar su seguridad. Ahora, deberá responder cuestiones más sensibles de su relación con la inteligencia. Segundo, sus socios en la alianza Juntos le habían recomendado correrse de "la agenda Dolores", presentando un escrito escueto y marchándose. Macri, fiel a su estilo, hizo todo lo contrario y conservará su centralidad para fastidio del exCambiemos.

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