En todos sus recorridos por La Rioja, sin embargo, aunque pase por Nonogasta, casi nunca tropieza con Emir Yoma, su ex cuñado, vínculo que se ha enfriado en los últimos meses. Justamente Yoma, en su fábrica de cuero en Nonogasta, evitaba referirse a esta situación, pero repetía que él no se irá de la Argentina como -aparentemente en broma- hicieron trascender unos amigos. Broma que no se sabe si la forjó él o la forjaron sus cercanos. Lo cierto, dice, es que a Siria fui hace 4 meses por una cuestión familiar y por el momento no pienso volver. Si lo hago, será por cuestiones sociales, no porque haya decidido irme del país.
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