Por último, ahora remozados, los retazos del duhaldismo, alguna vez bautizados «Jóvenes CH» -por Es atractivo hurgar en ese duelo juvenil: no todos se combaten entre sí, algunos incluso son aliados tácticos, pero a la vez se recelan.
Vale una aclaración: no todos los grupos son genéticamente kirchneristas. Unos son anteriores a la proclamación del santacruceño; otros ascendieron beneficiados por el fenómeno K. Es el viejo principio del barrilete: cuando sube trae, enganchada, una cola.
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