Enfocado en su reelección como jefe de la CGT, Hugo Moyano extenderá su dominio al retener el control, a través de aliados, de la estratégica Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que nuclea a los gremios ligados al transporte.
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Se trata, además, del sector de servicios más beneficioso por los aportes del Estado, un verdadero Club del Subsidio que opera desde el Ministerio de Planificación Federal, donde comparten sello y beneficios camioneros, colectiveros, ferroviarios y hasta portuarios.
La CATT, creada en 2003 -sobre la base de una idea histórica- fue el núcleo duro sobre el que se apoyó, y sigue apoyando, Moyano.
De allí surge su teoría de que puede, cuando quiera, paralizar el país con un paro de todos los medios de transporte.
Fue tal el convencimiento del camionero sobre su poder de fuego que se lo trasmitió a Kirchner.
Cuatro años atrás, la conducción de la CATT quedó en manos de Juan Manuel Palacios como secretario General y de Moyano como adjunto. Ahora, quien despunta como posible jefe de esa confederación es el taxista Omar Viviani, lugarteniente del camionero.
Aunque Moyano también tendrá un lugar, cambiará la jefatura. También habrá espacios para otros socios o aliados del jefe de la CGT, entre ellos Omar Maturano, de La Fraternidad, y Juan Carlos Schmid de Dragado y Balizamiento. Roberto Fernández de UTA ocupará, también, un sillón.
Esa será, todo indica, la conducción central de la CATT que saldrá del encuentro programado para esta tarde.
Reelección
La cumbre de la CATT, copada por los moyanistas, se enmarca en la previa del Congreso del 8 de julio en que la CGT renovará a su cúpula y, todo indica, obtendrá su reelección como secretario general, el camionero Moyano.
Los gremios del transporte son los que aportan a Moyano el grueso de los votos para el congreso. Camioneros, UTA, taxistas y La Fraternidad, además de los gremios portuarios, son la base del soporte de Moyano en la cumbre cegetista convocada para mediados de julio.
Claro que no le alcanza, por eso depende no sólo de sectores con los que tuvo trato continuo como la UOCRA de Gerardo Martínez o UPCN de Andrés Rodríguez, sino incluso de «los gordos» para no convertirse en jefe de la CGT con votosescasos. Por eso, intervino Julio De Vido en todo el proceso. De hecho, fue quien amigó, por ejemplo, a Moyano con Maturano. En esencia, quien pidió la reelección del camionero fue el propio Kirchner. Sólo de ese modo, algunos caciques se alinearon con el dirigente.
Queda, sin embargo, un largo trecho: resiste, por caso, Luis Barrionuevo mientras que otros sectores ponen reparos a la cúpula y el modo de conducción que pretende mantener Moyano.
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